En el presente artículo, Oliver Fröhling, comparte una reflexión sobre la IA feminista y un gran hallazgo a partir de una pregunta de exploración. Compartimos un resumen de este artículo de Territorio Digital y en el primer enlace el texto completo:
El pasado viernes participamos en un panel sobre “derechos digitales y virtualidad segura” en el marco de los 20 años de Luna del Sur, que se llevó a cabo en la biblioteca municipal Margarita Maza de Juárez, en Oaxaca. En el desarrollo del panel lancé la pregunta “¿cómo sería una IA feminista?”. Sin respetar el carácter retórico de la pregunta, mi co-panelista Maka, Loreto Bravo, contestó: “Ya existe”. Y tenía razón: ya existe, y hay de hecho todo un ecosistema de ideas prácticas y experimentos alrededor de este ejercicio de imaginar una IA diferente. En lo que sigue vamos a mapear esas ideas, prácticas y utopías encarnadas —o encableadas—, con base en una entrevista posterior y publicaciones en la red.
El punto de partida es, obviamente, ¿qué significa una inteligencia artificial feminista? En una entrevista posterior, Maka la definió así: “Yo creo que el feminismo, los feminismos en realidad son formas de aproximarse al mundo desde la perspectiva del poder y de las dinámicas de poder, principalmente entre géneros […] cuando hablamos de una inteligencia artificial feminista, estamos hablando de esta aproximación, de este enfoque a una tecnología, pero desde el análisis de cómo esas tecnologías reproducen o no las dinámicas que ya existen de poder y los distintos niveles de opresión.” Y añadió: “la tecnología no es neutral […] responde a los intereses de quien la diseña […] cuando hablamos de una inteligencia artificial feminista, estamos hablando de una tecnología que reconoce esos intereses económicos y […] permite crear una tecnología diseñada desde otra mirada […] donde se ponen al centro los cuidados.” Estamos hablando entonces de cuestiones de poder, de relación con la tecnología, dentro de un contexto capitalista.
Ella misma ya había dado la clave para extender este análisis más allá del género: el feminismo, dijo, es una forma de leer las dinámicas de poder en general, no solo las que corren entre hombres y mujeres. Aplicado a la propia historia de la IA, ese lente revela otra cosa. La tecnología y sus estructuras no nacieron así: “había un acuerdo dentro de la comunidad científica, académica, activista y tecnológica de que se estaba contribuyendo al desarrollo de una inteligencia artificial, pero que siempre iba a ser para un bien común. ¿Qué pasa cuando vienen estos empresarios, que hoy los conocemos como los tecnofeudalistas, y deciden llevar las cosas justamente hacia ese lugar riesgoso […]? Vienen y toman todo este conocimiento que se ha construido de manera colectiva a lo largo de muchos años y como un bien común, y lo llevan justo hacia ese punto […] Lo que estamos viviendo hoy en día es el secuestro literalmente, por parte de billonarios, de una tecnología que ha sido construida gracias al conocimiento colectivo, para llevarlo hacia los intereses particulares de estos hombres del norte.” Es casi la misma pregunta que se hacía el geógrafo y anarquista Piotr Kropotkin sobre la tierra y las máquinas hace 130 años: “¿con qué derecho alguien se apropia de la menor parcela de ese inmenso todo y dice: ‘esto es sólo mío’ y no de todas y todos?” Si ningún modelo de lenguaje es invención de una sola empresa, ¿con qué derecho una empresa cobra tributo por su uso?
Oliver Fröhling “YA EXISTE”- IA feminista en América Latina – |Notas La Minuta “Reivindicamos nuestra memoria histórica tejiendo feminismos desde la diversidad”: Mujeres Oaxaqueñas Tejiendo Comunidad – EDUCA | Mujeres indígenas en Oaxaca impulsan el Frente Comunitario contra la Violencia Digital – EDUCA | Fotografía Cortesía
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