Posicionamiento del Encuentro Regional realizado en Tlapa de Comonfort, Guerrero
15 y 16 de octubre de 2026
Las comunidades y organizaciones participantes de Chiapas, Guerrero y Oaxaca, nos reunimos para analizar y denunciar la situación que se vive en la región sur-sureste del país; a partir del análisis generado, comprometidos con nuestra memoria de organización y resistencia, acordamos articularnos como los “Pueblos Organizados en Defensa del Territorio (PODET)” para articular esfuerzos que nos permitan fortalecer la defensa de nuestros derechos y nuestros territorios. A partir de ello, expresamos nuestra palabra de lo que actualmente está ocurriendo en la región:
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La violencia que vive el sur-sureste de México forma parte de un proyecto económico capitalista que caracterizamos como un “proyecto de muerte.” El capitalismo y su reconversión territorial requieren territorios sin organización y sin protesta para abrir paso a los megaproyectos, por lo tanto, reforzamos la necesidad de organizarnos como pueblos en defensa del territorio. Lo que hoy se vive en Oaxaca, Guerrero y Chiapas responde a esa lógica extractivista.
Sembramos resistencia y cosechamos dignidad
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El miedo se siembra de manera deliberada. Desde el Estado y en alianza con el crimen organizado se mantienen el desplazamiento forzado de comunidades y una violencia generalizada: ¡defender la tierra y la palabra nos está costando la vida!
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En nuestra región, hemos documentado que en muchas ocasiones no existe separación entre las autoridades municipales y estatales y los grupos del crimen organizado. Se gobierna para controlar el territorio y maximizar ganancias con la extorsión, la desaparición de personas y el trasiego de armas y droga. Lo que se presenta como ausencia del Estado es, en realidad, otra forma de ejercerlo. Además, el Estado está sumamente presente cuando se trata de la criminalización de nuestras luchas colectivas en defensa de nuestro territorio.
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A las comunidades no llegan los programas sociales, los servicios ni la justicia. Sin embargo, ante la protesta social la respuesta es inmediata: órdenes de aprehensión, cárcel y hostigamiento contra quienes defienden derechos. Lo vivimos en 2006 en Oaxaca, cuando la movilización magisterial y popular fue respondida con represión, presos políticos y muertos. Un Estado que no garantiza derechos y castiga a quienes los exigen sabe a quién protege y a quién persigue.
Resistir desde el corazón de la tierra
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La construcción de súper carreteras en Chiapas y Oaxaca, la minería, las presas y los parques industriales son un mismo patrón, en la imposición de dichos proyectos se hace visible el vínculo entre el Estado y el crimen organizado: menos protesta y menos organización, más violencia y control para imponer los megaproyectos. Nuestro territorio es el lugar desde donde nos defendemos y también lo que defendemos. Por eso la tierra, el agua y el monte no son para nosotrxs mercancía ni “recursos”: son la base de nuestra vida colectiva y de nuestras formas de gobierno. Para nosotrxs, el territorio no es sólo el suelo donde pisamos, sino también nuestros sitios sagrados, nuestra lengua, nuestras prácticas espirituales y nuestra memoria histórica.
Sí a la vida y la autonomía
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Quienes quieren aislarnos olvidan quiénes somos. Oaxaca, Guerrero y Chiapas no son tres realidades separadas: somos pueblos con una historia compartida de organización; nos reconocemos en la memoria compartida, en nuestra historia de lucha y en la experiencia de nuestros pueblos. En 1994, los pueblos indígenas de Chiapas se levantaron y dijeron “¡Ya basta!”. Desde entonces han construido autonomía en los hechos, no solo en el papel. En 1995, la CRAC-PC mostró en Guerrero que las comunidades pueden darse su propia seguridad y su propia justicia, sin pedir permiso. En 2006, Oaxaca demostró que un pueblo organizado puede enfrentar al autoritarismo y sostener su lucha frente a la represión. Y desde Ayotzinapa, madres, padres y compañerxs siguen exigiendo verdad y justicia, sin cansarse y sin aceptar versiones oficiales fabricadas para ocultar la verdadera responsabilidad estatal.
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Nada de esto nos regaló el Estado ni nos trajo un partido político. Lo construyeron las asambleas, los pueblos y comunidades, las policías comunitarias, las personas maestras, las organizaciones campesinas, las mujeres, las juventudes, y las personas defensoras que hoy son perseguidas por sostener lo que es de todas, todos, y todes. Esa historia es el legado de nuestras generaciones y es lo que nos protege ante la gravedad de la situación que atravesamos hoy en día en nuestra región. Oaxaca, Guerrero y Chiapas hacemos un llamado a la organización y la articulación.
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Decimos sí a la vida, a la autonomía de los pueblos y a decidir sobre nuestra tierra, nuestras aguas y nuestro futuro. Rechazamos enfáticamente la súper carretera mal llamada “Ruta de la Cultura Maya”, el mal llamado “Corredor Vial Zapoteco”, y los proyectos mineros que quieren imponer en los tres estados, específicamente el proyecto minero San José en Oaxaca. De igual forma exigimos el respeto a los gobiernos propios de los pueblos. No aceptaremos megaproyectos impuestos con violencia ni consultas simuladas. Reiteramos nuestro derecho a la consulta y consentimiento libre, previo, informado y adecuado culturalmente como pueblos indígenas.
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Exigimos el alto a la criminalización de quienes defienden los derechos humanos y la tierra y territorio, la libertad de las personas presas por luchar, la verdad y justicia para las víctimas de desaparición y desplazamiento, y la verdad y justicia para el padre Marcelo Pérez Pérez, entre muchas otras personas defensoras asesinadas en nuestra región. Condenamos los ataques armados contra compañeras y compañeros de Chiapas, específicamente contra los Bienes Comunales de Nicolás Ruiz.
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A diferencia del Estado alineado con el crimen organizado y grupos empresariales de poder, las comunidades y los procesos organizativos de esta región nos sostenemos con dignidad; nuestra articulación es nuestro principio de defensa y organización, por ello nos solidarizamos con los procesos de defensa y resistencia impulsados por las comunidades y pueblos indígenas del país, las madres buscadoras, las personas defensoras y periodistas que han visto vulnerados sus derechos.
Pueblos Organizados en Defensa del Territorio PODET
“Resistir desde el Corazón de la Tierra”
Seguridad de Resguardo Territorial Indígena (SERTI) Tilapa, Comisaría Municipal Constitucional de San Miguel el Progreso Municipio de Malinaltepec, Gobierno Comunitario Chilón, San José Vista Hermosa Municipio de Iliatenco, Colombia de Guadalupe Municipio de Malinaltepec, Agua Clara CNI, San Francisco CNI Chiapas, Nicolás Ruiz, Agencia Municipal de Monte del Toro, Comisariado de Bienes Comunales de Monte del Toro, Ejutla, Frente No a la Minería por un Futuro de Todas y Todos, Organizaciones Indias por los Derechos Humanos OIDHO, Consejo de Comunidades en Resistencia de Oaxaca CCORO, Servicios para una Educación Alternativa A.C. EDUCA, Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan
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