El terremoto del 19 de septiembre de 1985, hoy hace 40 años, ha sido una de las grandes tragedias nacionales y el fenómeno telúrico más destructivo en la capital del país. Un fuerte sismo de 8.1 grados con epicentro en las costas michoacanas golpeó fuertemente el entonces Distrito Federal, Guerrero, Michoacán y el sur de Jalisco y derrumbó edificios, hospitales, hoteles y oficinas de gobierno. Quedando entre los escombros miles de habitantes.
Con un gobierno paralizado, la gente se hizo cargo de la emergencia. “Aquel día, no aparecieron las autoridades de gobierno, aparecieron manos solidarias que auxiliaron a las personas atrapadas entre el concreto y las retorcidas estructuras metálicas”, relata La Coperacha. Los primeros momentos fueron vitales para organizar el rescate y brindar ayuda a las víctimas. Las herramientas, el agua, los alimentos, las tiendas de campaña, todo surgió desde la sociedad.
Por ejemplo, la recién fundada cooperativa Pascual apenas acondicionaba las plantas que estuvieron cerradas tres años, pero no dudó en acudir al que sería su primer acto de solidaridad con la sociedad a la que le debía su existencia.
La sociedad se volcó a las calles en acciones de rescate y de apoyo a los damnificados. Dos días después del primer sismo se aplicó un operativo militar que acordonó las construcciones derrumbadas e impidió el acceso a la gente, pero las carpas de damnificados y el apoyo social continuaron.
Por aquellos días “se incubó al calor de la fe en la democracia recobrada y en la esperanza del cambio posible lo que sobrevendría quince años después: el colapso del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como instituto político gobernante”, afirma el periodista e historiador Walter Ego.
Y a partir de entonces, la población, las autoridades y la ciencia cambiaron notablemente para responder a terremotos de gran magnitud en una de las ciudades más pobladas del mundo. La frase “No corro, no grito, no empujo” se convirtió en una instrucción preventiva vital que conocen los habitantes de Ciudad de México y otras zonas sísmicas desde 1985.
Cabe recordar que de los terremotos de septiembre de 2017, uno de 8.2 con epicentro en Chiapas y límite con Oaxaca y otro también un 19 de septiembre, de 7.1 con epicentro en Morelos, todavía miles de familias siguen esperando que se cumplan las promesas de vivienda. Solamente en la capital del país, mil 874 damnificadas aún no recuperan sus hogares, afirma La Jornada.
Sismo del 85, memoria y solidaridad de Cooperativa Pascual (La Coperacha) | México 1985: el sismo que derribó a un Gobierno (Sputnik) | “No corro, no grito, no empujo”: qué cambió en Ciudad de México tras el devastador terremoto que dejó miles de muertos hace 40 años (BBC) | Miles de familias aún esperan regresar a casa luego de la misma tragedia, pero de 2017 (La Jornada) | Antecedentes La Minuta Ocho años del terremoto de magnitud 8.2 que sucumbió al Istmo de Tehuantepec | Imagen: José Hernández Delgadillo. Terremoto 85, Atrapada
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