Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca
La milpa es comunidad en resistencia. Reunidas campesinas, campesinos, autoridades comunitarias, estudiantes y académicos de universidades, organizaciones, y colectivos en San Luis Beltrán los días 26 y 27 de septiembre de 2026 en el Foro Agroecológico: “La Milpa como Alternativa de Vida” organizado por el Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca para conmemorar el Día del Maíz, manifestamos que:
La sequía provocada por el fenómeno del niño y el cambio climático ha provocado un desastre en las milpas oaxaqueñas, esta situación nos convoca a tratar el problema del agua con respeto a fin de restaurar los ciclos que se han modificado y las cuencas que la contienen. La construcción de presas y trasvases son absurdos del sistema que solo pretenden alimentar al capital trasnacional y atraer sus inversiones. Retener el agua en el suelo será nuestra prioridad.
Entendemos la defensa del maíz y de la milpa como la defensa del territorio y se hará a contracorriente, como en el pasado, porque la política gubernamental no está orientada a construir soberanía alimentaria. Exportamos productos que necesitan mucha agua para producirse e importamos nuestro principal alimento: el maíz. Las políticas públicas siguen protegiendo la agricultura industrial trasnacional y empujando al campo mexicano a una situación desastrosa nunca antes vista.
En Oaxaca se sigue sembrando maíz porque nuestra lógica no está atada al capital. No sembramos maíz para vender, nuestros ancestros nos enseñaron que el maíz y la milpa son el corazón de la comunalidad y es lo que nos ha permitido y nos permitirá sobrevivir como pueblos.
Los programas gubernamentales hacia la población rural están orientados a promover la migración para vaciar el campo y enquistar sus megaproyectos en los territorios desalojados. Sembrando vida y producción para el bienestar se han enfocado en la destrucción de las formas de organización comunitaria y de nuestros sistemas tradicionales de cultivo y aunque en algunos lugares promueven técnicas de producción orgánicas, esto es marginal. Nos impusieron un modelo de gestión de la tierra a ejidos y comunidades que ha provocado que las mujeres y los jóvenes no puedan acceder a ella. Las reformas agrarias son neoliberales y se establecieron para darle seguridad jurídica al capital y despojar a los campesinos.
Seguimos siendo un país con alto índice de obesidad infantil, en donde también se han incrementado significativamente enfermedades renales, cáncer, enfermedades metabólicas como diabetes e hipertensión arterial y neurodegenerativas, como alzheimer y trastornos reproductivos, entre otras.
La industria agrícola es una de las principales causas de las enfermedades mencionadas porque produce con venenos que se van acumulando en los cuerpos de humanos, de los animales que nos alimentan, de la flora y fauna silvestre, y del agua que se encuentra hasta en las nubes. La mezcla de sustancias toxicas que se utilizan en la agricultura industrial van desde herbicidas, insecticidas, fungicidas, nutrientes vegetales, hormonas, conservadores, reguladores del crecimiento y de la maduración, entre otras, que generan cocteles tóxicos, que son persistentes y acumulativos, no son sustancias que se usan y desaparezcan del medio ambiente, más bien se mezclan y forman nuevas sustancias tóxicas que causan daños múltiples difíciles de identificar a primera vista.
El gobierno de México, a través de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) y la Secretaria de Economía, están promoviendo el uso de diferentes formas de manipulación genética de cultivos, insectos y otros organismos, que representan nuevos peligros ambientales, de bioseguridad, salud y para las comunidades y pueblos de México. Por ejemplo, la edición genética de cultivos, los plaguicidas con ARN y moscas transgénicas.
Están impulsando la fabricación de una nueva generación de organismos modificados genéticamente sin tomar en cuenta el principio de precaución. En un país de alta biodiversidad como México eso tendría efectos muy graves en el ambiente. Además, esas nuevas tecnologías están en manos de las mismas empresas que controlan los agrotóxicos y cultivos transgénicos, como Bayer-Monsanto, Corteva y Syngenta.
Lamentable el anuncio de Marcelo Ebrard de promover la fabricación del supuesto biofungicida de ARN, si es fungicida no es bio, su nombre lo dice, atenta contra la vida de los hongos, los hongos son el motor del suelo y la agroecología, el bio fungicida del que ahora es promotor puede provocar un desastre en la micro biodiversidad de los suelos campesinos de México.
Frente a la lamentable situación a la que están empujando al campo mexicano, hacemos un llamado a las campesinas y campesinos de Oaxaca y del país:
A seguir sembrando sus semillas nativas y criollas, a seguirlas intercambiando entre campesinas y campesinos y seguir utilizando las formas de reciprocidad que nos heredaron nuestros antepasados, como la guelaguetza, o gueza, o gozona, o mano vuelta que no requiere del dinero para resolver nuestros problemas.
A no permitir la renta o venta de tierras que promueve el acaparamiento y facilitar el acceso a la tierra a mujeres y jóvenes.
A detener el envenenamiento del campo, el agua y nuestros cuerpos prohibiendo el uso de agrotóxicos y la industria agrícola.
A motivar a las nuevas generaciones a continuar con el trabajo del campo; las nuevas tecnologías digitales pretenden arrebatarnos a nuestras niñeces y juventudes, por eso debemos estar atentos en su educación escolar, familiar y comunitaria, en diálogo intergeneracional, para que aprendan a subsistir conociendo trabajando y disfrutando nuestros territorios ancestrales.
A difundir la agroecología y las prácticas agrícolas tradicionales que son respetuosas de la madre tierra, así mismo los invitamos a proteger nuestros mantos freáticos con prácticas para la retención de suelo y agua, siempre poniendo énfasis en la práctica e intercambio entre campesinos, pero sin olvidar a las escuelas.
A las maestras y maestros de Oaxaca los invitamos a volver los ojos a los saberes profundos de nuestras comunidades para incorporarlos en la curricula escolar, motivar a los niños a ser respetuosos del trabajo campesino y a que aprendan a meter las manos en la tierra, asimismo, a que impulsen el consumo de alimentos sanos producidos localmente y se evite la introducción de programas de ayuda alimentaria ajena a nuestras culturas.
Al gobierno de México le demandamos que deje de simular que apoya al campo mexicano, sus programas diseñados de arriba para abajo no resuelven los problemas del campo, si quisieran iniciar con la transformación deben aprender a escuchar los reclamos e iniciativas de los pueblos. Establecieron el impulso de la agroecología en la Constitución, pero siguen trabajando para comercializar los insumos de las transnacionales. La agroecología es para empoderar al pueblo, si no, no es agroecología.
Exigimos que la SECIHTI deje de estar subdiando las investigaciones de las transnacionales biotecnológicas y sus nuevas tecnologías para la fabricación de los nuevos organismos modificados genéticamente a través de la edición génica u otras tecnologías similares. Necesitamos una ciencia al servicio del pueblo, no de los intereses trasnacionales.
Exigimos que no se produzca ni se utilice en nuestro país el “biofungicida” de ARN con edición genética. Denunciamos y responsabilizamos al gobierno de México por no aplicar el principio de precaución e intentar engañar a la población mexicana diciendo que esta nueva tecnología es benéfica.
Nuestras semillas y nuestros saberes están vivos, son la verdadera solución para el cambio climático, la industria agroalimentaria es la responsable de alrededor del 50% de la emisión de gases de efecto invernadero y en consecuencia del calentamiento global. Las campesinas y campesinos alimentamos y enfriamos el planeta.
Oaxaca de Juárez, Ciudad de la Resistencia, a 29 de septiembre de 2026.
Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca
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