Alternativas Oaxaca

Alternativas. Voces Comunitarias. Saberes sobre el uso de las plantas medicinales en Jaltepec de Candayoc

By 18 febrero, 2020 marzo 19th, 2020 Sin Comentarios Etiquetas: ,

En la búsqueda de caminos que mujeres y hombres hacen cotidianamente en sus comunidades está la de pensar las acciones que pueden hacer frente a algo que no se quiere. Es decir, pensar en una manera de resolver o de responder a ciertas necesidades desde la comunidad, pero pensando en formas más responsables del cuidado de la vida y del territorio.

Desde el diagnóstico elaborado por EDUCA, las alternativas comunitarias en defensa de los territorios en Oaxaca, como instrumento de información que recupera las voces que defienden los derechos y el territorio se ha pensado en las narrativas que se van construyendo y tejiendo, que se van haciendo presente en el día a día, que se van desenvolviendo frente a la criminalización de las personas defensoras de derechos humanos, que provoca un debilitamiento del tejido social, un incremento de la violencia, el despojo de territorios, sagrado para muchas comunidades, así como la imposición de nuevas formas de vida y consumo.

Las comunidades y pueblos construyen su propia historia, construyen procesos, alternativas, inventan y reinventan formas de vida de acuerdo a sus necesidades y contextos, desde sus propios tejidos, utensilios hechos a través del barro, las bebidas, la producción de sus propios alimentos y medicinas, hay una mirada integral desde esa forma de ver la vida.

Desde esa experiencia en los distintos pueblos una forma de existir y resistir ha sido, seguir practicando los saberes milenarios para curarse o prevenir ciertas enfermedades que se van desarrollando y que la prevención es una tarea diaria que se mira y práctica. Así nos cuenta Rigoberto Vargas, hijo de un curandero tradicional en la comunidad de Jaltepec de Candayoc, región del Bajo Mixe, de quien heredo los saberes del uso de las plantas medicinales. A diferencia de su padre, Rigoberto se ha dedicado a impulsar a su esposa Soledad Félix, para que sea ella quien ayude a la comunidad a curarse de males o a prevenir ciertas enfermedades, en tanto él se dedica a la panadería y la siembra de café y maíz.

Rigoberto no práctica la medicina tradicional por su cuenta, no significa que no siga reproduciendo los saberes que aprendió de su padre, y que ha sido una herencia que se ha llevado en su familia, al contrario es una manera de hacer presente ello, es la disponibilidad que muestra para compartir o acompañar a quien le pida ayuda para realizar colecta de una planta, Rigoberto tiene muy presente que la comunidad ha ido reconfigurando sus hábitos de alimentación, incluidos en la prácticas agrícolas, la introducción de pesticidas y químicos a la siembra ha generado nuevas enfermedades en la comunidad, así lo narra en una entrevista realizada en días pasados: “Hace 40 años la gente no se enfermaba de eso que es el azúcar, colesterol triglicéridos, el cáncer, antes no se moría la gente de eso, en primera la contaminación y las chácharas que uno consume, la boca esa cada rato quiere estar comiendo de lo que haya, aunque sepamos que es basura”, la tan sonada globalización ha traído consigo no sólo devastación en nuestras prácticas culturas o nuestros territorios; también lo ha hecho en los alimentos, hoy en día el consumo de refrescos, comida charrara y comida rápida se acerca de una manera acelerada a nuestros pueblos, enfermedades como la diabetes, colesterol o triglicéridos, así como cáncer son de las principales enfermedades de las cuales se tiene registro en el centro de salud de la comunidad, así lo comparte don Rigo como es conocido en la comunidad, lo cual es preocupante para Rigoberto, “hay mucha contaminación, nada más vayamos a los terrenos, los compañeros dejan sus botes de químicos, no respetan a la madre tierra, así he visto, así se está haciendo”.

Frente a esto la comunidad, sus habitantes y los sabedores de plantas medicinales siguen previniendo o tratando algunos de los padecimientos que ahora se ven en la comunidad. “Yo aprendí de mi papá como curar la fiebre, mi papá hervía “El Pongolote”, una planta que casi no se ve ya, lo hervía, lo ponía una noche en el sereno y con eso bañaba al enfermo, a mi señora sí la buscan, ella sigue curando a quienes le piden, yo no curo, sé que planta se usa, para que sirve, pero prefiero que mi señora lo haga, eso sí nos apoyamos buscamos la planta, porque hay vasto de plantas que curan” así me enseño mi finado padre”.

Los saberes que se conservan en la comunidad, son una muestra de las resistencias y las alternativas que siguen vivas y vigentes en las comunidades, son esa esperanza que queda frente a las problemáticas que enfrentamos. Este es el modelo de lo propio que tiene la comunidad de Jaltepec, frente a una industria farmacéutica que con la entrada de nuevos protocolos como Nagoya ponen en riesgo no sólo los saberes si no los recursos genéticos de flora, fauna para la producción de medicamentos, cosméticos o alimentos, un “modelo de desarrollo” impuesto que las comunidades enfrentan. Las alternativas conforman un sistema de vida comunitario, que se contrapone al sistema capitalista y a la individualidad y eso lo tiene muy claro la comunidad de Jaltepec al defender sus territorios; la comunidad y sus autoridades tienen presente que habitan en una región con una gran riqueza flora y fauna, sin embargo, mucho de lo que hoy se conserva en la comunidad se debe a la lucha de varias décadas por las tierras que les fueron expropiadas por el gobierno.

Rigoberto sabe que esta manera de vivir es una lucha constante, que no es fácil y que aprender a pensar otras formas de vivir se pueden, “nomás es aprender, hay que hacer la iniciativa, cuesta, pero si queremos apostarle a un mejor calidad de vida, tenemos que aprender y tomar en serio que lo que nos puede salvar son nuestras plantas”, que hoy en día enfrentan un riesgo por el alto uso de químicos en toda la región, por ejemplo nos habla de una planta que se ha extinguido en la comunidad “Hierba San Martín es una de las plantas que ya se extinguió en todo Jaltepec, es una planta que se usaba para baños a mujeres parturientas, o para la fiebre alta, es un hierba que ya no hay, porque la gente usa líquidos, matan todo, ya lo hemos buscado por todos lados y no, no hay”, Rigoberto a través de su palabra y saberes manda un mensaje a la comunidad “tenemos que seguir viviendo de lo que nuestra tierra nos puede dar, forzarla es como obligar nuestros padres que nos compren algo que no tienen como pagar, y así empiezan los vicios, las deudas. Nosotros como humanos tenemos una gran deuda con nuestra madre tierra, en lugar de ayudarla la estamos matando”, la conservación de saberes milenarios que van desde conocer qué y cuáles son las plantas que curan cierta enfermedad nos pone en ventaja para resistir, tenemos la tarea de visibilizar las alternativas, así como cambiar las prácticas y modos de vida que nos quieren imponer a costa de nuestra vida, narrativas como las de Rigoberto son las que dan sentido y esperanza, no estamos empezando de cero, hay mucho trabajo en nuestras comunidades, tenemos que escuchar y mirar, nombrarlas, visibilizarlas y reconocerlas.

Esperanza González Valentín

Defensora comunitaria – REDECOM