Alternativas Oaxaca

Alternativas educativas comunitarias en el pueblo Ikoots. Ndok tarrüy

By 7 julio, 2020 agosto 17th, 2020 No Comments Etiquetas: , ,

Por más de quinientos años, el pueblo Ikoots de San Mateo del Mar ha tenido una educación propia o una educación comunitaria, desde nuestra práctica social y cultural, consideramos la cosmovisión que encierra ser un pueblo mareño de mujeres y hombres con historia ancestral, prácticas cotidianas y elementos fundamentales que nos identifican como pueblo originario.

La educación del pueblo surge de la necesidad comunitaria y social en la población, de educar en libertad de pensamiento y ser, con respeto a la cosmovisión de los ancestros Ikoots, desde el enfoque del buen vivir en comunalidad, donde parte fundamental es la formación de ciudadanas y ciudadanos críticos, reflexivos capaces de enfrentar retos de la vida cotidiana en comunidad, que sugiere a los seres humanos cuestionar y desafiar la dominación, la colonización, las creencias y las prácticas que las generan.

Desde que se creó la Secretaría de Educación Pública en la República mexicana podemos decir que nada ha hecho en pro de la diversidad cultural del país, la educación que viene de fuera ha puesto en dilema a comunidades como la nuestra, reproduciendo prácticas y valores ajenos a la colectividad y la organización comunitaria, puesto que los planes y programas de estudio y los programas de formación docente siguen determinados y controlados por el Estado nacional de una manera centralizada, el resultado de esta hegemonía es una educación burocratizada, de baja calidad, donde no se percibe un interés real por un diálogo ni el respeto por las formas de pensar y de ser de los indígenas del país.

La educación indígena y sus necesidades están en completo abandono, académico y administrativo. Desde que se institucionalizó la educación, el sistema educativo nacional ha retomado el enfoque externo individual-egoísta, lleno de contenidos y valores ajenos a la realidad que se vive en el medio indígena, es decir, los planes y programas nacionales no están fundados en la realidad de las y los niños, mucho menos están planteados desde la perspectiva comunal que se vive y se recrea en la localidad, además de que los libros de texto son en español y no en Lengua Originaria.

La educación propia pone énfasis en los conocimientos comunitarios, en una transversalidad de saberes, de las costumbres y tradiciones vivenciales que se reflejan en el día a día de la gente, en actividades como la siembra, la elaboración de arte popular, la agricultura, el tejido en telar de cintura, el proceso de elección de autoridades, las fiestas y la ofrenda a las deidades y elementos de la naturaleza sagrados para la armonía en total comunidad. En la educación comunitaria se pone en práctica una educación que parte del conocimiento de las y los alumnos, es decir: material, herramienta de trabajo, elemento natural y social con el que se socializa desde su nacimiento hasta la edad en la que se encuentra.

En la Escuela Primaria Bilingüe Año de Juárez, ubicada en la agencia municipal de Colonia Juárez, que pertenece al municipio de San Mateo del Mar, el equipo docente, consciente de la realidad y del nivel de educación indígena, nos hemos propuesto el proyecto escolar comunitario Instrumentos y herramientas de pesca: NDOK TARRÜY “la atarraya” (red de pesca) por lo que planteamos desarrollar el conocimiento mediante la tradición del trabajo comunal de la pesca, para fortalecer la identidad cultural, los saberes y experiencias sobre el origen y la conceptualización de la atarraya en nuestra cultura Ikoots, la atarraya ha sido una herramienta de pesca ancestral, su uso también es ritual, pues se utiliza para sanar (para dar protección al espíritu).

En este proyecto queremos tener un enfoque comunal y socializador basado en trabajo en equipo que permite la compartencia de los conocimientos. Construir entre todas y todos desde los saberes propios de la cosmovisión ancestral. La comunalidad como modo de vida, por ello la educación debe fundarse en la idea del carácter colectivo, identidad, saberes comunitarios, articulando sus formas de organización (el trabajo, el territorio, la fiesta, y el poder comunal) que potencien valores en la vida de la comunidad y de los sujetos, fortaleciendo el tejido social (TEEA 2013:21). Buscamos la compartencia de saberes, que significa reencontrarnos con nuestra identidad, valorar lo que se practica y, sobre todo, que la herencia de conocimientos y saberes de la comunidad se sigan practicando, tomando como referencia lo que el niño y la niña conoce, ve, escucha, practica y lo que siente al abordar un contenido desde la perspectiva de ser Ikoots.

El equipo docente organizó el trabajo pedagógico tomando lo que plantea el Documento Base de la Educación de los Pueblos Originarios para la construcción de conocimientos, son cinco elementos que se encuentran interrelacionados:

  1. Eje lenguaje y comunicación: investigar mediante entrevistas y obtener datos para producción de textos de manera bilingüe, adquiriendo conocimientos y experiencias sobre el origen y la conceptualización de la atarraya en nuestra cultura Ikoots.

  1. Eje vida matemática: fortalecer el uso de las medidas arbitrarias de la longitud en la elaboración de la atarraya, consideramos que las medidas arbitrarias y de conteo en lengua indígena de los pueblos originarios son importantes para en primera instancia fortalecer el uso de la lengua, así como el rescate de los números y entendimiento de la misma. Reflexionar acerca de los números y su utilidad.

  1. Eje interacción con el mundo: en este eje identificamos los sitios o áreas de pesca con atarraya, considerando que en San Mateo del Mar hay lagunas temporales, estamos rodeados por el lado sur por el Océano Pacífico y en el lado norte por el mar Tileme o laguna Inferior.

  1. Eje vida recreativa: pusimos la práctica sobre la elaboración de la atarraya mediante un taller, así como la experiencia del lanzamiento con los padres de familia como portadores de los conocimientos y costumbres.

  1. Eje desarrollo de la identidad colectiva y personal: este es un eje de mucha importancia porque aquí afianzamos el valor y el trabajo de la pesca con atarraya y la importancia de preservar las áreas de pesca. Hemos hecho recorridos en la comunidad y también registrado el antes y el ahora, tomando en cuenta que la atarraya ha sido un instrumento de pesca ancestral en los Ikoots.

La enseñanza es en Ombeayiüts como lengua de Instrucción, medio de comunicación y como materia de enseñanza, el cual tiene un valor fundamental para el fortalecimiento de la lengua y de la identidad en el aula, y como materia de enseñanza hemos puesto énfasis en la escritura de la lengua, usando el alfabeto práctico de la comunidad. En una entrevista realizada a un pescador y padre de familia, las y los niños plantearon sus preguntas en Ombeayiüts en varios aspectos: el proceso, antes y ahora, lugares de pesca y la cosmovisión alrededor de la atarraya. ¿Ngineay andüüb ndüjpeay arancüch noik ndok tarrüy? (¿Cuál es su proceso de elaboración), ¿ngün tiül aga yaj nael mijaw marangüch? (¿Cuál es la parte más difícil?). Con esto demostramos que las y los alumnos producen en su lengua originaria, planteados desde su forma de mirar el mundo, desde sus intereses.

Nos pareció interesante que en la entrevista se planteara la cosmovisión en torno al Ndok tarrüy en el sentido de que existe ciertos mitos alrededor de ella, como por ejemplo la cuestión del género, una pregunta planteada hacia ese tema fue la siguiente: at montaj, monüx alndom mandokoj wüx ndok tarrüy? neol? (¿también las señoras y señoritas pueden pescar con la atarraya?, ¿por qué? En la concepción Ikoots una mujer no pueden tocar la atarraya, porque se tiene la creencia de que se van los peces o bien se puede secar el mar, además de que la atarraya en una herramienta de trabajo para los hombres y no así de las mujeres Ikoots. Es importante trabajar con las y los niños desde pequeños. Estos temas son imprescindibles para que desde temprana edad puedan empezar a asimilar y crear un criterio sobre la inclusión y la equidad de género, construir su propia palabra tomando en cuenta que en ocasiones existen mitos y tabús que lejos de poder integrarnos en colectividad nos pueden dividir, trabajar con la perspectiva de género, es muy importante concientizar a los papás y las mamás hasta a uno mismo como docente.

La participación de los padres y las madres de familia de manera directa ha coadyuvado para que este trabajo en colectivo camine de la mejor manera, sin su apoyo y su tiempo no hubiéramos obtenido logros como la visita al mar que tuvo el propósito de reconocer y conocer los lugares de pesca. Las niñas, los niños e incluso el docente aprendimos de manera colectiva. Unos reconocieron, otros aprendimos los nombres de lugares como “tiül nchen” (en el arrecife), “owix niür” (brazo de manglar), “najal oleaj moing” (lomas altas o grandes ondulaciones) ubicadas al norte de la Colonia Juárez. Las y los alumnos interactuaron con la naturaleza, conocieron y reconocieron los caminos que seguían los “teat weal” (antepasados), espacios a donde nuestros ancestros iban a atarrayar.

Estamos convencidos que para que exista una alternancia, tenemos que visibilizar ante las nuevas generaciones lo que abarca su territorio de manera lúdica pero también mediante la observación, que las niñas y los niños observen lo valioso que hay dentro del territorio para sentirse parte de él. Es necesario que las generaciones de jóvenes se reconozcan en su pueblo y aprendan a quererlo, que interactúen y sientan el palpitar de la madre naturaleza que nos ha dado vida por muchas generaciones mediante el Ndok tarrüy (atarraya) como punto de interés. Si no educamos a las y los jóvenes en el amor a la madre naturaleza, perderemos parte de nuestra historia y, por lo tanto, parte de nuestra identidad como pueblos del mar.

Parte importante de este proceso fue la capacidad de organización de un equipo docente convencido de que el trabajo en colectividad es vital. Tenemos la concepción que de esa manera también hacemos tequio para planear, ejecutar y finalmente llevar a la práctica lo diseñado. Hemos tenido logros significativos que nos motivan para seguir en la marcha de una educación planteada desde una perspectiva del trabajo colectivo. El trabajo alternativo trazado ha generado materiales en lengua originaria como memoramas con el uso de los números. En la numeración Ikoots existen cuatro formas (objetos rectangulares, objetos redondos o cuadrados, objetos largos y delgados, vuelta o vez, año y día). Para referirse al número uno es: “noik”, “nots”, “nop”, para el número dos es: “ijpüw”, “ijkiaw”, “ijtsüw”, para el 3 es: “arej”, arojpüw”, arojtsüw”, dependiendo del sustantivo, de esta manera se rescata del desuso de nombrar los números y en forma lúdica las y los jóvenes aprenden jugando y lo relacionan con su práctica cotidiana en la comunidad.

En el proyecto del Ndok tarrüy, cada alumno elaboró un mapa del territorio Ikoots con los lugares de pesca que existen en el lado norte de la agencia municipal de Colonia Juárez, además del registro de los espacios de trabajo en la antigüedad tan importantes como lo son la laguna kiriow y wüx xejndeaw, lugares de transcendencia en la vida mareña. Con esto, las niñas y los niños asimilaron el valor de la madre tierra donde se origina la energía para la sobrevivencia y el desarrollo humano, el agua y el aire, poniendo énfasis de que el territorio es de todos, es por eso que si el joven reconoce y conoce su territorio puede en algún momento dado, luchar para la conservación y motivar a que el trabajo comunal de la pesca con ndok tarruy sea un referente de la cultura, por lo que es importante que se conserve y que se siga practicando, pues es una de las principales actividades económicas de la comunidad Ikoots.

Antiguamente, elaboraban el ndok tarrüy con hilos de algodón, en la parte inferior le colgaban un objeto elaborado de lodo llamado “cherech tot” y que con el tiempo fue sustituido por el plomo. Reconocimos que el ndok tarrüy tiene una estructura y que cada parte tiene un nombre.

En el andar de este trabajo alternativo hemos puesto en marcha nuestro taller denominado “monkiajchay ajüyeran ndok tarrüy” (enseñanza del tejido de la atarraya) que tiene un enfoque colectivo en donde los padres de familia son los guías para la enseñanza de elaboración de las atarrayas, de manera que cada padre o madre de familia da su tequio en las sesiones del taller, compartiendo sus saberes. La educación propia es una práctica de la cotidianidad, de lo que uno hace, lo que los abuelos y las abuelas por generaciones nos han enseñado, se rescata el valor de la tradición oral como parte importante de la educación propia de nuestros pueblos, asumiendo que la conformación de los pueblos originarios está en la familia, en donde se desarrolla la identidad.

Como docentes hemos reflexionado que la vida comunitaria es el punto de partida que permite generar los aprendizajes de forma colectiva y personal. Retomando nuestras formas de vida para construir el conocimiento de la mano con las comunidades originarias. Es una puesta en marcha que implica también la responsabilidad de asumir compromisos y sobre todo los retos en la construcción de conocimientos, se hace necesario profundizar las estrategias que han seguido nuestros pueblos de tal forma que podamos entenderlas, promoverlas bajo un enfoque integral.

Como docentes, tenemos sueños utópicos: un museo del pescador, un lugar donde se pueda visibilizar la cultura. No se trata de vernos con folclor, sino de resaltar la comunidad en el trabajo del pescador y de los grandes conocimientos de técnicas para la elaboración del ndok tarruy, sus conocimientos empíricos que por generaciones se han practicado para poder saber cuándo, cómo y dónde pescar.

Por último es necesario desde nuestros pueblos asumir de manera organizada y consciente que se puedan construir contenidos comunitarios y estrategias alternativas que permitan implementar formas didácticas hacia la libertad y autonomía de nuestros pueblos, tomando como base nuestras costumbres, nuestra lengua originaria, cultura, cosmovisión y forma de organización que permita revalorar y fortalecer nuestra identidad, humanizarnos más y ser sensibles de lo que pasa a nuestro alrededor, impulsar los saberes tradicionales y la ciencia en nuestras escuelas y, sobre todo, hacer una praxis comunal.

Juan Bernardo Valdivieso Hernández

Profesor comunitario