La industria tecnológica global nos vende la narrativa de la “inclusión” como una panacea democrática. La historia de América Latina, sin embargo, nos ha enseñado a ser profundamente cautelosos: muchas veces, la inclusión forzada ha sido apenas el preludio del despojo. El avance del capitalismo no opera únicamente a través de la explotación en el campo o la fábrica; su motor histórico más profundo es la apropiación. Como advierte Nancy Fraser, el capital siempre ha necesitado confiscar y expropiar de forma gratuita aquello que se encuentra fuera de la lógica del mercado para poder acumular riqueza. En el pasado, saqueó las tierras comunales y se apropió del trabajo no remunerado; hoy, en la era algorítmica, este “capitalismo caníbal” ejecuta un colonialismo digital centrado en el extractivismo de los datos de los pueblos originarios. Bajo esta lógica de plataformización, la riqueza biocultural se transfigura en activo financiero: los datos son el nuevo petróleo, y los seres humanos, la naturaleza y sus lenguas se convierten en vastos yacimientos de extracción.
Para las grandes corporaciones tecnológicas, las lenguas indígenas y los saberes del Sur Global no son patrimonios vivos, sino recursos listos para ser minados. A través del web scraping —raspado masivo de datos—, estas empresas ingresan a nuestros territorios virtuales para absorber fonéticas, esquilmar diseños textiles y catalogar conocimientos ecológicos tradicionales, de manera sistemática y sin nuestro consentimiento libre, previo e informado. El caso más documentado es el de Whisper, herramienta de OpenAI para reconocimiento de voz y transcripción multilingüe: fue entrenada con más de 680,000 horas de audio disponibles en internet, corpus que incluye de manera significativa registros de lenguas de pueblos originarios obtenidos sin atribución ni pago. Aun cuando el desglose exacto por procedencia no es público, la escala del corpus y la ausencia de cualquier protocolo de consentimiento ilustran con precisión lo que Nick Couldry y Ulises Mejías definen como colonialismo de datos: toman gratuitamente nuestra riqueza biocultural, la encierran en la “caja negra” de un algoritmo de propiedad privada, y nos la revenden en forma de aplicaciones de traducción automática.
La paradoja más hiriente es que este saqueo llega disfrazado con el discurso del salvataje. La industria tecnológica nos vende la narrativa de que la inteligencia artificial salvará nuestras lenguas maternas de la extinción inminente, cuando en los hechos el control del código fuente y las patentes derivadas de nuestra palabra quedan atrincheradas en granjas de servidores corporativos en el extranjero. Los hablantes Zapotecos, Mixes o Triquis son reducidos a ser el combustible gratuito de una maquinaria algorítmica que jamás les rendirá cuentas.
Frente a este modelo, sin embargo, comienzan a emerger alternativas que demuestran que otro ecosistema de información es posible. Mozilla Data Collective —plataforma incubada por Mozilla Foundation y construida sobre la experiencia acumulada de Common Voice— rechaza ver a los hablantes como minas de extracción: ofrece a comunidades y organizaciones de todo el mundo la posibilidad de compartir sus datos bajo sus propias condiciones, reteniendo la propiedad y decidiendo quién accede y en qué términos. Con más de 286 lenguas representadas en su corpus, muchas de ellas sin presencia significativa en los grandes modelos de inteligencia artificial, demuestra que el dilema no es regalar los datos o desaparecer. En el contexto latinoamericano, experiencias como las redes de radios comunitarias indígenas, los protocolos CARE aplicados a archivos orales, o iniciativas como Local Contexts en territorios mexicanos apuntan en la misma dirección: los datos pueden quedarse en casa. Como han señalado quienes construyen estas alternativas, si una megacorporación tecnológica es propietaria de tus datos, puede acabar con tu existencia con solo pulsar un botón; pero si la comunidad mantiene el control de su memoria colectiva, nadie tiene el poder de borrarla. Leer artículo completo en el primer link.
Kiado Cruz Extractivismo de datos y el espejismo de la inclusión algorítmica – | Notas La Minuta Defensa del territorio en la era digital: IA y Libre determinación indígena – EDUCA | Convocan al ciclo de capacitación “Seguridad Digital y Cuidados Colectivos” para personas defensoras y periodistas – EDUCA | Fotografía El Economista, tomada del siguiente link Indígenas crean empresa de telefonía celular
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