Israel se enfrenta una escasez de agua potable después de que una proliferación excepcional de algas paralizara una parte importante de sus plantas de desalinización. Según los científicos, la crisis hídrica es consecuencia de los ataques israelíes contra gran parte de las instalaciones de tratamiento de aguas residuales en Gaza. Al destruirlas, se ha producido un vertido al mar gigantesco de aguas residuales sin tratar.
“El mar está muy contaminado y los primeros afectados son los residentes de Gaza y los desplazados, en contacto directo con las mayores concentraciones de aguas residuales”, dijo Omar Shatat, Subdirector de la Empresa de Abastecimiento de Agua de los Municipios Costeros de Gaza.
El responsable de comunicación de la empresa estatal israelí de aguas Mekorot, Lior Gutman, explicó a EFE que la ola de algas alcanzó una extensión de “aproximadamente 100 kilómetros de largo y 10 de ancho”, y que la alarma saltó cuando el volumen de microorganismos amenazó con obstruir las membranas de las plantas. Cinco de las seis plantas desalinizadoras de Israel cerraron, dejando el 80 % de la capacidad fuera de servicio, añadió Gutman. Mekorot es conocida por su política en la que el acceso al agua se instrumentaliza como un activo estratégico de control territorial, racionamiento y dominación sobre territorios palestinos.
“Sabemos que las aguas residuales son un nutriente para las microalgas que proliferan a gran velocidad”, ha dicho a la BBC Gidon Bromberg de EcoPeace Middle East. Los expertos están convencidos de que las consecuencias ambientales de la destrucción de la Franja, aún asediada por una grave crisis hídrica y sanitaria un año después del alto el fuego, se están volcando sobre Israel.
“La contaminación no reconoce fronteras políticas”, dice la Asociación Medioambiental Zalul, una ONG israelí que defiende la protección de los mares y costas israelíes. “El vertido de aguas residuales sin tratar desde la Franja de Gaza al mar está agravando la crisis que afecta a las instalaciones israelíes de desalinización”, añade. “Las aguas residuales contienen nutrientes que alimentan a las microalgas y a las cianobacterias, como fósforo y nitrógeno, y pueden propiciar su proliferación”.
La Franja de Gaza sigue sumida en una grave crisis de agua y saneamiento pese al alto al fuego negociado por Estados Unidos en 2025. Desde que Israel destruyó las plantas de tratamiento, el litoral palestino se ha visto inundado por aguas residuales y su territorio por ratas.
Desde el 7 de octubre de 2023, los bombardeos israelíes han destruido el 90% de la infraestructura de agua y saneamiento de Gaza, con ataques directos contra pozos, tuberías, embalses y plantas desalinizadoras, según un informe de Médicos Sin Fronteras.
Las plantas desalinizadoras son una infraestructura crítica para la seguridad hídrica, siendo vital para mitigar la escasez en regiones áridas. Israel obtiene más del 80% de su agua potable de esta fuente. Esta crisis de agua potable se agudiza a semanas de las elecciones parlamentarias en Israel que se celebrarán el 27 de octubre de 2026.
Israel sufre escasez de agua por destruir las plantas de tratamiento de Gaza (El Diario-The Guardian) | Una plaga de algas agravada por los residuos de Gaza deja a Israel sin desalinizadoras (EFE) | Antecedentes La Minuta Solo el 3% de las tierras agrícolas en Gaza sigue siendo accesible y no está dañado: ONU Foto: Mohammed Saber / EFE
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