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Intercambio de experiencias REDECOM-ECOSTA

By 12 julio, 2019 One Comment Etiquetas: ,

En el marco del 3er módulo de la Escuela de Defensoras y Defensores Comunitarios, que se llevó a cabo los días 25 – 27 de abril de 2019 en la comunidad de Santa Rosa de Lima, Oaxaca, se realizó un intercambio de experiencias entre la Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de Oaxaca (REDECOM) y la asociación civil Ecosta.

Heladio Reyes Cruz, uno de los fundadores de la organización ambientalista Ecosta, recuerda que hace apenas 35 años la zona de Tututepec, en la Costa Chica de Oaxaca, aún era selva. Frente a la deforestación acelerada, nació Ecosta en 1992, con el objetivo de promover la protección comunitaria de los árboles endémicos que caracterizan a esta región de gran riqueza biológica y cultural.

27 años después, la raíz del problema es la misma y las consecuencias son aún mayores: la deforestación continúa extendiéndose y los pueblos Chatino, Mixteco y Afromexicano que habitan la zona enfrentan amenazas cada vez mayores para su suministro de agua.

A lo largo de los años, también ha sido necesario que el trabajo de Ecosta se amplíe. Ahora integra 22 comunidades del municipio que participan en actividades de reforestación, la creación y cuidado de viveros, el rescate de semillas nativas, el desarrollo de técnicas alternativas a los agroquímicos, la cría de fauna silvestre y la elaboración y comercialización comunitaria de productos naturales.

Además han abordado temas sociales, con un amplio trabajo con mujeres y familias de la zona y la promoción del reconocimiento de los derechos del pueblo afro-mexicano. Todos estos sectores participan en la Radio Indígena Estéreo Lluvia 106.1 FM, apropiándose de esa emisora comunitaria para alzar sus voces y fortalecer el tejido social de Tututepec y sus alrededores.

Heladio recuerda que uno de los primeros éxitos de Ecosta fue el control biológico de plagas. En 1996, esta región conocida por su producción de limón fue afectado por una plaga resistente a los pesticidas que asoló los limonares. Las y los integrantes de Ecosta buscaron insectos que pudieron comer la plaga y los liberaron en sembradíos afectados donde no se habían aplicado agroquímicos. De esta manera, en tan solo 6 meses lograron erradicar la plaga en 2.000 hectáreas de limonares. El fracaso de los agrotóxicos populares y el éxito de los métodos naturales fue un momento decisivo para el trabajo comunitario de Ecosta.

La creciente credibilidad y conocimiento colectivo de Ecosta ayudaron a apoyar otro proyecto clave: las reservas forestales celulares. Estas tienen como objetivo prevenir la deforestación a través de la participación voluntaria de las personas campesinas, quienes se comprometen a no tumbar árboles en una sección de sus parcelas. “Un vecino tiene un hectárea, otro vecino tiene otro, pues ya se hace un bosque más grande”, apunta Heladio, quien agrega que hoy en día hay 7.000 hectáreas protegidas bajo este programa comunitario que no cuenta con el apoyo de ninguna institución formal.

La idea es que las reservas forestales celulares sean una fuente de vida digna para las y los integrantes de Ecosta. Así es como se creó la comercializadora comunitaria de productos naturales “Yutu Cuii”, que busca transformar los elementos derivados de los propios proyectos de Ecosta en productos cosméticos, alimenticios, medicinales, artesanales y naturales. Estos son elaborados por mujeres y familias de la zona y se comercializan no solo en la región sino al nivel nacional.

El trabajo de Ecosta ha sido todo menos fácil. A menudo las 22 comunidades que integran la organización han tenido que luchar contra la obstaculización de las autoridades municipales. Otro gran desafío ha sido la falta de recursos, ya que Ecosta recibe algunos fondos pero sobrevive sobre todo como un proyecto de vida que busca crear colectivamente los medios para sostenerse.

“Cuando empezamos, ni siquiera teníamos una máquina de escribir”, recuerda Heladio. “Si nos cansamos, pero descansábamos y seguíamos”. 27 años después, los muchos frutos de la extensa labor de Ecosta son un testimonio de esta dedicación y determinación.

Texto: Samantha Demby

Fotos: Cristina Salazar Martínez

Servicios para una Educación Alternativa. A.C – EDUCA

12 de julio de 2019, Oaxaca de Juárez, Oaxaca