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La Minuta

FAISPIAM: comunidades rarámuri cuestionan reglas de operación y reivindican su autonomía

La experiencia de la comunidad rarámuri de Norogachi, Chihuahua, con el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos (FAISPIAM) muestra los alcances y desafíos que enfrenta el nuevo esquema de administración directa de recursos para comunidades indígenas y afromexicanas, de acuerdo con el análisis del escritor y activista Víctor Quintana, publicado en La Jornada.

La comunidad rarámuri de Norogachi, Chihuahua, tomó en serio el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social para Pueblos Indígenas y Afromexicanos (FAISPIAM). Cuando el año pasado les notificaron que disponían de 8 millones de pesos para invertir en la obra que ellos eligieran, se reunieron y tomaron su decisión.

Las 14 capitanías o poblados que componen la comunidad decidieron usar el fondo para mejorar sus viviendas. La asamblea comunitaria acordó distribuir equitativamente la cantidad asignada entre las capitanías y comenzar con las viviendas de las personas mayores y las más vulnerables. Acordaron también que cada localidad extraería la tierra, piedra y arena que se necesitara y la acarrearía con sus medios para que los jornales se quedaran ahí y fuera doble el beneficio. Para los materiales de construcción se negociaron precios y plazos de entrega con proveedores locales.

A pesar de la premura del tiempo (dos meses), la comunidad de Norogachi logró aplicar los 8 millones e instaló pisos, techos y otros arreglos en todos sus poblados. De todo se rindió cuenta en la asamblea comunitaria.

Esa es una historia de éxito del FAISPIAM que la Secretaría del Bienestar implementó por primera vez en 2026. La creación del fondo y su entrega directa a las comunidades indígenas y afromexicanas constituyen un avance indudable.

Ha habido problemas, algunos de ellos derivados de la inexperiencia en el programa. Otros, a intentos de corrupción en el manejo de recursos por parte de caciques, comerciantes, grupos de la propia comunidad o incluso funcionarios públicos. Los más importantes se deben a la concepción tutelar y burocrática del programa, que lesiona la autonomía de los pueblos.

A propósito de esto, los siriamis (gobernadores) rarámuris de Norogachi, Ciénega de Norogachi, Pawichiki y Tatahuichi y el comisario de Siquirichi, municipio de Guachochi, dirigen una carta a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum; a los concejos comunales, autogobiernos indígenas y sociedades afromexicanas de México; al Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, y a la Secretaría de Bienestar para exponer su postura ante el FAISPIAM 2026. De ella son de destacarse los siguientes párrafos:

“Manifestamos nuestra firme inconformidad y rechazo ante la persistente intención del gobierno federal de tutelar, condicionar y centralizar el ejercicio de nuestros derechos colectivos, vulnerando nuestra libre autodeterminación.”

Mencionan los instrumentos jurídicos nacionales e internacionales que prevén y garantizan su organización comunitaria propia. Señalan que el pueblo Rarámuri “…está en proceso de adquisición y desarrollo de habilidades que nos permitan organizar y administrar nuestro capital humano, social, económico y político; por ello, la imposición de una tutela gubernamental frena nuestro empoderamiento técnico y operativo, reduciendo así nuestra autonomía a una simulación burocrática”. Leer artículo completo en el primer enlace.

Víctor Quintana La Jornada – FAISPIAM: el desafío de la autonomía y la gobernanza | Notas La Minuta División y dignidad: Yaquis de Sonora resisten pese a Planes de Justicia fallidos – EDUCA | “No puede haber justicia sin los pueblos indígenas”: Comunidades de Oaxaca, Sonora y Michoacán en plantón frente a SCJN – EDUCA | Suprema Corte ampara a rarámuris, tumba concesiones de agua a mineras en Chihuahua – EDUCA | Fotografía Cuartoscuro

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