El gobierno federal, por conducto de la Secretaría de Marina (Semar), cedió 36 hectáreas de superficie marítima en Bahía Catalina, en Guaymas, Sonora, para la construcción y operación de una terminal de gas natural licuado (GNL). Se estableció una tarifa de 10 pesos por cada tonelada de gas licuado procesada o movilizada. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó en febrero de 2026 esta terminal como uno de los proyectos de inversión privada asociados a la expansión portuaria del país.
Desde que el proyecto fue presentado, diversos colectivos, organizaciones y grupos de defensa ambiental han advertido sobre el riesgo que el complejo representaría para los ecosistemas, medios de vida y biodiversidad del Golfo de California. Sin embargo, el Gobierno federal cedió 36 hectáreas de superficie marítima para facilitar la construcción y operación de esta planta.
El proyecto está a cargo de AMIGO LNG S.A. de C.V. (Amigo LNG), empresa conjunta mexicana de Epcilon LNG LLC, con sede en Texas, y LNG Alliance, con sede en Singapur. De acuerdo con la compañía, la terminal será “la primera planta de GNL a gran escala en la costa oeste de México con acceso directo al transporte marítimo hacia Asia-Pacífico y Latinoamérica, y con suministro global de GNL”. De esta manera, el complejo servirá para transportar el gas fracking producido en Estados Unidos a los mercados asiáticos.
Según la información obtenida por El País mediante una consulta de transparencia, la cesión se otorgó a través de una adjudicación directa, sin licitación pública, bajo el argumento de que la empresa es propietaria de una zona que colinda con la Zona Federal Marítimo Terrestre, condición que permitiría el uso de esta figura jurídica.
El proyecto no se construye en California ni en ninguna otra parte de la costa oeste de Estados Unidos debido a la estricta regulación ambiental y energética, combinada con una férrea oposición de grupos ambientalistas, que hace casi imposible su construcción en territorio estadounidense.
Nuestro Futuro A.C. publicó una carta en firmada por más de 100 científicos de México y el mundo que alertan sobre los riesgos que la producción y el transporte de GNL representan para este ecosistema único. “¡El Golfo de California no es zona de sacrificio!”, reiteran.
Cabe mencionar que la producción de gas mediante fracking en Texas ha alcanzado su punto máximo y enfrenta un declive geológico. México consume cerca de 9,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural y más de la mitad de la producción de electricidad nacional depende de este combustible importado.
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