En esta zona ubicada al sur de la capital han desaparecido desde 2019 más de 100 personas. La creciente presencia de la Guardia Nacional no ha disuadido a los grupos criminales que operan en el territorio, en cuyas barrancas y parajes han sido halladas 492 víctimas de homicidio en la última década. Carreteras que favorecen la movilidad hacia otros estados y áreas sin señal telefónica ni videovigilancia han convertido al Ajusco en un lugar estratégico para desaparecer personas y abandonar cuerpos
En la misma esquina donde desapareció Axel Daniel González Ramos en 2022, se perdió el rastro de Joel Martínez de la Rosa dos años después. Ambos casos ocurrieron en el Ajusco, una zona ubicada al sur de la Ciudad de México que forma parte de la alcaldía Tlalpan y cuya área boscosa se extiende hasta los límites del Estado de México y Morelos.
Carreteras que favorecen la movilidad hacia otros estados, falta de señal telefónica y de cámaras de videovigilancia, y senderos de terracería ocultos a las miradas son factores que han convertido al Ajusco en un punto estratégico para los criminales: una zona en la que desaparecen personas y ocultan los cuerpos de sus víctimas.
“Yo creo que el Ajusco es un facilitador de la actividad criminal violenta”, sostiene Rodrigo Peña, especialista en delincuencia y gobernanza criminal de El Colegio de México (Colmex). “Su posición geográfica y la conectividad que tiene lo hacen un espacio de interés para los mercados criminales. Tenemos registro de que en esta zona de la ciudad, durante los últimos diez años, ha habido operaciones de grupos criminales nacionales, como el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa, y locales, como la Unión Tepito y otros [los Maceros y las Mojarras]”.
Debido a que no existe una delimitación única de lo que se conoce como Ajusco —el Registro Nacional Agrario se centra en las tierras ejidales y comunitarias, la Sedema en las áreas naturales protegidas, y el Inegi en la zona urbana—, este equipo de reporteros propuso elaborar un polígono que incluyera los puntos de desaparición y de hallazgos de cuerpos y restos óseos humanos en ese territorio. Para trazarlo, primero se señalaron en un mapa las coordenadas proporcionadas por familiares y especialistas. Los puntos marcados se encontraban dentro de un espacio rodeado por la carretera Picacho-Ajusco y su extensión, el Circuito Picacho-Ajusco; la carretera federal 95D o Autopista del Sol; la carretera libre México-Cuernavaca, y la carretera a El Capulín, lo que permitió hacer una primera delimitación. Luego se identificaron las colonias que estaban dentro de ese perímetro y se trazó el polígono definitivo con base en sus límites territoriales.
Por Lucía Flores, Paola Macedo, Mariana Maytorena, Santiago Reyes y Guillermina Zárate para A dónde van los desaparecidos Desaparecer en el Ajusco: una radiografía de la violencia – A dónde van los desaparecidos | La Minuta “No hay certeza sobre cuántos desaparecidos hay en México”: Data Cívica encontró discrepancias en datos oficiales – EDUCA | Marchan en 16 estados para exigir la localización de más de 132 mil desaparecidos en México – EDUCA | Fotografía Paola Macedo
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