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La Minuta

Boom del amoniaco: Sinaloa, Veracruz y el Istmo de Tehuantepec entre inversión extranjera y graves daños a comunidades

“Los proyectos de amoniaco en México, impulsados por empresas internacionales y financiados por bancos europeos, apuntan a la exportación más que a la demanda interna. Estas iniciativas, concentradas en regiones como Sinaloa, Veracruz y el Istmo de Tehuantepec, implican riesgos ambientales, alto consumo energético y emisiones contaminantes, mientras comunidades locales denuncian impactos y cuestionan su papel en la transición energética” apunta en un rciente reportaje el colectivo GeoComunes.

En la última década se han pretendido instalar proyectos para la reexportación de gas metano estadounidense por vía marítima, para ello también se intenta instalar un “centro maquilador” de dicho gas para la producción petroquímica de exportación. En Topolobampo y la Bahia de Ohuira, Sinaloa, existen megaproyectos como la planta de Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) que pretende producir 2,200 toneladas diarias (t/d) de amoniaco utilizando gas metano importado como materia prima.

En Oaxaca, en el Istmo de Tehuantepec también se promueve el proyecto Helax Istmo, con un fondo de inversión danés Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) en el contexto del Corredor Interoceánico, y que pretende producir un millón de toneladas anuales de amoniaco “verde”, hasta el momento es el proyecto más grande en todo el país y que implica la construcción de más parques eólicos y fotovoltaicos de gran escala, así como el consumo de grandes volúmenes de agua con todos los impactos socioambientales asociados.

En Poza Rica, Veracruz, también se promueve otro proyecto de amoniaco a través de Pemex, empresa que en 2024 firmó un acuerdo con Mota Engil para desarrollar una planta en dicha ciudad donde se pretende producir 1,200 toneladas diarias de amoniaco usando gas metano como materia prima.

El amoniaco es un gas que se usa principalmente en la producción de fertilizantes (80% de su consumo), fibras sintéticas, plásticos y explosivos y actualmente forma parte de las falsas soluciones climáticas que promueven su uso como combustible o vector para la industria del hidrógeno. Es un gas inflamable con una toxicidad aguda por ingestión e inhalación y en altas concentraciones puede ser mortal. Esto último, GPO lo reconoce en su Manifestación de Impacto Ambiental señalando que en caso de fuga en el aminoducto de la planta, se podrían producir daños potencialmente mortales en un radio de hasta 45 km, poniendo en riesgo la vida de más de 13,600 personas y la salud de más de 532,000. Además la industria del amoniaco por sí sola consume el 3-5% del gas metano mundial.

En este contexto, resulta fundamental solidarizarse con espacios de denuncia como la visita del movimiento Aquí No! a Alemania, pues contribuyen a desmontar la narrativa que presenta estos proyectos como estratégicos para el desarrollo y la soberanía alimentaria, cuando en realidad sólo profundizan la subordinación de México a los intereses de los nuevos mercados de la transición energética en su forma hegemónica, a costa de múltiples impactos socioambientales para las comunidades locales.

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