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ANÁLISIS POLÍTICO DE LA GESTIÓN DE ALEJANDRO MURAT HINOJOSA EN EL GOBIERNO DE OAXACA 2016-2020

By 3 diciembre, 2020 enero 20th, 2021 Sin Comentarios Etiquetas: ,

1.- El 1º de diciembre de 2020, Alejandro Murat Hinojosa, cumplió cuatro años al frente del gobierno de Oaxaca. Durante este periodo su administración se ha autoproclamado como moderna, eficaz y exitosa. El discurso de “éxito gubernamental” ha sido difundido a través de medios de comunicación tradicionales y redes sociales. Sin duda es un gobierno que ha invertido cuantiosos recursos públicos en mejorar su imagen. De acuerdo a un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO 2019), durante sus primeros años en el gobierno realizó gastos anuales, en materia de publicidad oficial, por la cantidad de 270 millones 388 mil 621 pesos. También ha modificado su slogan inicial de gobierno: “Juntos construimos el cambio”, al nuevo slogan: “Crear, Construir, Crecer”. El propósito es crear una percepción de éxito en su gestión. Sin embargo, la dura realidad del día a día de la población oaxaqueña desmiente esta realidad ficticia.

2.- Existen una serie de antecedentes que nos permiten entender el actual momento político que vivimos en Oaxaca. Alejandro Murat Hinojosa logró conquistar la gubernatura luego de seis años de transición fallida. Después del triunfo de Gabino Cué Monteagudo no se pudo consolidar un proyecto de cambio democrático de largo plazo. Los errores cometidos en su administración, su alianza con el “peñanietismo” y los trágicos acontecimientos de Nochixtlán, el 19 de junio de 2016, dieron al traste con la continuidad de la transición. El PRI regresó al gobierno estatal de la mano del “clan” del exgobernador José Murat, que logró imponer como gobernador a su hijo a pesar de que éste no cumplía los requisitos de elegibilidad.

3.- El gobierno de Murat se fue desarrollando a la par de la consolidación de Morena como partido político y del apabullante triunfo de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones del año 2018. Este es un dato de análisis muy importante, porque a fuerza de pragmatismo político Alejandro Murat Hinojosa se subió a la ola de la Cuarta Transformación. Aliado del presidente de la República, de Morena y de la 4T, el gobernador de Oaxaca se ha colocado fuera del golpeteo político y ha puesto a Oaxaca a disposición de los proyectos estrella del primer mandatario: Proyecto Transístmico, Caminos Rurales, Becas para el Bienestar, Sembrando Vida y, por si fuera poco, ha sido el principal beneficiario de la buena relación entre el Magisterio oaxaqueño y el gobierno federal.

4.- ¿Qué es aquello que presume el gobierno como logros de su administración? Recientemente, en la presentación de su Cuarto Informe de Gobierno, Alejandro Murat presentó como resultados de su gestión, en materia económica: crecimiento económico del 3 %, aumento de empleos, inversión de 3.5 mil millones de pesos para reactivar la economía por los impactos de la pandemia, inversión del gobierno federal en el proyecto Transístmico y el repunte del turismo como actividad económica rentable. En cuanto a la gobernabilidad destacó: diálogo con todos los sectores sociales, incluido el magisterio; estabilidad, concordia y paz social en el estado; su alianza con el gobierno federal y con los gobiernos municipales. En cuanto a salud, desarrollo, justicia y educación: reconversión hospitalaria para enfrentar el covid-19; manejo eficaz de la pandemia, para eso se basa en bajas cifras de mortalidad por debajo de la media nacional; la atención de 341 cocinas comunitarias en 320 municipios; y tres ciclos escolares completos por primera vez en más de treinta años. Estos datos contrastan con el desolador panorama en el estado de Oaxaca.

5.- El incremento del 3 % en la economía está relacionado, sobre todo, con la explotación minera, los proyectos de desarrollo eólico, el turismo, las remesas y los proyectos del gobierno federal. Observamos un crecimiento en lo macroeconómico, que no se refleja en la economía local. En el caso de la minería, esta industria en los últimos cinco años ha aumentado diez veces más sus ganancias. Las empresas mineras cuentan con el respaldo gubernamental pese a la violación sistemática de reglamentos ambientales, derrames y violación de derechos territoriales. Tanto Alejandro Murat como la Secretaría de Economía de la Cuarta Transformación promueven en eventos del sector a Oaxaca como “estado con mayor potencial minero”. La industria tiene interés por ampliar su presencia en Oaxaca, sin embargo lo logró solo parcialmente, debido a la resistencia comunitaria frente a estos proyectos de despojo. ¿Quién está pagando ese “supuesto crecimiento” y en qué sector se está quedando toda esta ganancia?

6.- Debido a los efectos de la pandemia muchos negocios han cerrado. Se estima que, únicamente en el rubro restaurantero, ha cerrado el 30 % de los negocios en el municipio de Oaxaca de Juárez, que es el más afectado por la pandemia. Aunque la región más afectada es Valles Centrales, en las comunidades del interior del estado la gente “se rasca con sus propias uñas”: diversifica sus fuentes de ingreso, promueven acciones de intercambio económico y comercial, enfrentan el crimen organizado que ha tomado el control de la economía informal y algunos sectores de la economía formal, resienten el incremento de productos de la canasta básica. Por otro lado, siguen fluyendo los recursos municipales, eso permite sostener cierta economía a nivel municipal para que continúen algunas obras y acciones locales. A pesar de la pandemia, las remesas siguen llegando a comunidades rurales del estado. Toda esta situación contrasta con la narrativa de bonanza y crecimiento económico que todos los días promueve, con discursos publicitarios, el gobierno en turno.

7.- La estabilidad y paz social en el estado es una realidad ficticia. Los crímenes políticos y las agresiones a defensores, defensoras y periodistas han incrementado notoriamente en estos cuatro años. Tan sólo en los últimos dos años 11 defensores, defensoras y periodistas han sido asesinados. Además, se han registrado más de 23 crímenes contra dirigentes políticos y activistas. Recientemente el Congreso del estado solicitó a la Fiscalía General de la República la atracción de estos casos. Dentro de estos destaca el de San Mateo del Mar donde, a causa de un conflicto político-electoral, fueron torturadas y quemadas vivas 15 personas de comunidades vecinas. El papel de las instancias públicas, frente a estos casos ha sido omisa, especialmente de la Fiscalía General del Estado, aunque no solamente también la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO), la Coordinación para la Atención de los Derechos Humanos del Gobierno de Oaxaca (CADH) y la Secretaría General de Gobierno no han respetado los protocolos de atención para medidas cautelares que se elaboraron conjuntamente con organizaciones civiles.

8.- Oaxaca no es un estado seguro, especialmente para las mujeres. A dos años de haberse decretado la Alerta de Género la violencia feminicida continúa. El Grupo de Estudios sobre la Mujer “Rosario Castellanos” declaró que del 1º de diciembre de 2016 al 30 de noviembre de 2020, se han registrado 477 casos de mujeres asesinadas. Las regiones de mayor incidencia de este tipo de violencia son: Valles Centrales, Istmo, Costa y Cuenca. En su mayoría estos casos son tipificados por la Fiscalía como homicidios dolosos y no como feminicidios. Así también, la mayoría de estos casos se dan en mujeres en edad reproductiva, entre los 20 y los 35 años, con actividad económica no especificada y que habitan comunidades pobres. El feminicidio golpea a las mujeres más pobres y es equiparable a un crimen de Estado que el gobierno estatal no quiere reconocer.

9.- Los ayuntamientos en Oaxaca están desaparecidos como entidades políticas, su papel quedó reducido a simples administradores de recursos públicos, no representan ningún tipo de contrapeso al gobierno estatal y federal. La acción política de los municipios en temas trascendentales como el agua y el uso de suelo está desdibujada. Por la vía de los hechos regresamos a una república centralista como forma de gobierno. Lo mismo sucede con el Congreso del Estado. La división política que existe al interior de Morena impide que el Legislativo sea un contrapeso real al Ejecutivo. Quizá el papel más destacado ha sido legislar en materia de interrupción legal del embarazo y la regulación a la venta de alimentos chatarra, ambas legislaciones progresistas han puesto a Oaxaca a la vanguardia nacional, fuera de ahí, el Congreso liderado por Morena se ha plegado a las disposiciones del Poder Ejecutivo estatal.

10.- Una mención especial merece la relación del gobierno con los órganos autónomos. Ya hemos mencionado el papel de la Fiscalía General del Estado y su falta de independencia del gobierno que encabeza Alejandro Murat. El caso que mejor define esta relación de codependencia es el de la fotorreportera María del Sol Cruz Jarquín, hija de la periodista Soledad Jarquín Edgar, quien ante la falta de atención en el ámbito local tuvo que trasladar su denuncia a la capital del país. Durante la conferencia de prensa del presidente de la República, Soledad Jarquín denunció, a dos años del asesinato de su hija, los nulos avances en la investigación. Pero no sólo la Fiscalía es omisa, también la DDHPO, en diversos casos ha actuado de manera “cuidadosa”, con una posición pública políticamente correcta, pero sin un compromiso real con las víctimas de violaciones a derechos humanos.

11.- El manejo de la pandemia ha sido otro indicador de “buena gestión” que ha querido lucir el gobierno estatal. La reconversión hospitalaria y la baja mortalidad, han sido los dos indicadores de éxito en el desempeño. Y, en efecto, a Oaxaca no le ha ido tan mal como a otros estados con la pandemia, pero los motivos y las razones son otras: los municipios indígenas han aplicado medidas más estrictas respecto al cuidado comunitario, la dispersión población en Oaxaca hace menos propicia la propagación del virus y la baja densidad poblacional también contribuye a que los impactos no sean tan graves. Por lo demás, el sector salud atraviesa por una situación complicada por la falta de apoyo gubernamental y los conflictos en el sindicato y sus autoridades. Este año la principal causa de muerte en el país será el covid y todavía los desafíos en materia de salud en el estado son enormes. La pésima gestión de la pandemia a nivel federal, han hecho que gobernadores como Alejandro Murat luzcan resultados que están lejos de ser parte de su ejercicio de gobierno.

12.- Es cierto, el gobierno de Alejandro Murat, no ha tenido la misma presión ni resistencia social de administraciones anteriores. Hay varios factores que lo explican. Por un lado, la pandemia y el miedo al contagio han influido en la desmovilización de la protesta pública. La desarticulación del movimiento social y los liderazgos que ahora participan como funcionarios públicos en la administración federal, especialmente del sector indígena. Aunque existen organizaciones indígenas que mantienen en pie sus demandas, el estado no se ha visto colapsado. Tampoco el Magisterio oaxaqueño se ha manifestado como en años anteriores. La cercanía y la alianza de la Sección 22 con el gobierno de la Cuarta Transformación, ha hecho que sus reivindicaciones se trasladen al centro del país. Observamos un fenómeno de “partidización del movimiento social”; dirigentes de organizaciones sociales ahora forman parte de Morena y detentan cargos públicos o bien compiten por candidaturas.

13.- En el caso de las organizaciones que se han movilizado el eje principal de sus demandas ha sido el tema de justicia. Es el caso de organizaciones que tienen compañeros activistas asesinados o presos políticos. O también es el caso del movimiento feminista que ha denunciado y se ha movilizado por los crímenes de mujeres o feminicidios. Hay brotes de resistencia de organizaciones indígenas o comunitarias en el istmo frente al megaproyecto conocido como Interoceánico o Transístmico. Así también en la región de los Valles Centrales y la Sierra Norte por los proyectos mineros, o bien por el tema del derecho al agua.

14.- El próximo año 2021, habrá elecciones federales. Así también, el gobierno de Alejandro Murat iniciará la recta final de su mandato. Toda causa social se convertirá en una causa electoral, por ejemplo, el uso político de la pandemia y los megaproyectos en el estado. Hay un rejuego entre las desgracias y estas empresas para seguir impulsando proyectos de desarrollo en las comunidades. El gobierno federal en conjunto con el estatal, van a seguir impulsando megaproyectos. Con esto, aunque hay una desarticulación en el movimiento social, habrá brotes de resistencia en varias comunidades con varias organizaciones, esto nos coloca en un escenario de represión, por ejemplo, el caso de Morelos o Chiapas, ahí la tendencia de criminalizar a los movimientos que resisten a este tipo de proyectos.

15.- El gobierno de Alejandro Murat ha crecido no sólo a la sombra de su padre José Murat y sus relaciones políticas, se ha “consolidado” a la par del establecimiento del primer gobierno federal caracterizado como “gobierno de izquierda” o progresista. El hiperpresidencialismo de la 4T y el excesivo protagonismo del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha mantenido lejos del foco de la crítica a gobernadores como Alejandro Murat, que han tenido un desempeño mediocre. A su vez, Murat muy hábilmente se ha servido de las deferencias que ha tenido AMLO con Oaxaca para mejorar su imagen. Mientras eso sucede, Oaxaca mantiene indicadores de marginación y de subdesarrollo que lo ubican como el segundo estado más pobre del país. Después de cuatro años de gobierno, el discurso de “éxito” en la narrativa oficial empieza a mostrar sus grietas.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca 3 de diciembre de 2020.

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Foto: Presidencia