Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron este lunes la restitución del nieto 140, hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, militantes de la izquierda argentina en Neuquén, quienes fueron secuestrados durante la dictadura militar.
El hombre, que nació en cautiverio el 17 de abril de 1977 en una prisión clandestina, desconocía su verdadera identidad hasta ahora. El nieto accedió voluntariamente a realizarse un análisis genético, que confirmó su filiación con la familia Metz Romero. Su hermana Adriana, quien lo buscó incansablemente desde pequeña junto a sus abuelos, lo recibió ayer con emoción.
En 2009, Adriana Metz decidió emprender una nueva forma de búsqueda. Como quien lanza una botella al mar, ella puso en marcha un blog para encontrar a su hermano. Lo llamó “Poncho de lana”, como el que usaba su mamá, Graciela Romero, para caminar por las calles frías del sur de Argentina. Dieciséis años después, Adriana logró lo que a veces temió que fuera imposible. Su hermano apareció. Después de recibir la noticia, él tomó la iniciativa y la llamó. En esa comunicación, le contó que había googleado y que había visto que ella siempre lo había buscado. La botella llegó a destino.
La alegría de la restitución choca de frente con la realidad actual en Argentina: Los recursos de Abuelas de Plaza de Mayo, de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y del Banco Nacional de Datos Genéticos están siendo recortados por el gobierno de la ultraderecha. Estamos frente a un retroceso brutal”, afirmaron abogados y activistas en medios locales.
En un contexto adverso, Abuelas de Plaza de Mayo restituyó al nieto 140 (Perfil) | Adriana Metz, hermana del Nieto 140: “Le dije que siempre lo buscamos” (Página 12) | Antecedentes La Minuta Madres buscadoras reclaman ser recibidas en Palacio como a las Abuelas de la Plaza de Mayo Ilustración: Abuelas de Plaza de Mayo (Facebook)
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