En México la brecha de atención a la salud mental es alarmante: cerca del 80% de quienes tienen un diagnostico mental no reciben tratamiento adecuado debido al estigma, la falta de recursos y una evidente falta de infraestructura institucional que considere el acceso a la salud mental como algo vital. Mientras que miles de personas no cuentan siquiera con un diagnostico.
En Oaxaca el acceso a este derecho humano enfrenta aún más retos, el lamentable caso de la enfermera Arely Sarai Martinez y su hija Evolet Yareli, fallecidas el pasado 01 de mayo, revela no solo la insensibilidad y omisión de las instituciones encargadas de la salud, sino también el estigma que impera en una sociedad que muchas veces desconoce la importancia de la salud mental. Finalmente todo esto se refleja en la pluma o voz de quién comunica, como ocurrió en este caso, donde los titulares rojos y etiquetas criminalizantes continuaban señalando a las víctimas de este sistema, que en lugar de atender las causas dejó en la zozobra a una cuidadora, no solo como enfermera de años en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que además conocía sus padecimientos, sino también como madre autónoma.
Ayer con un profundo dolor, su familia acompañada por integrantes de la organización Consorcio Oaxaca, ofrecieron una conferencia de prensa para nombrar lo que ni siquiera las instituciones de salud nombran “la salud mental no puede seguir siendo ignorada”, la muerte de Arely y su amada hija Evolet no fueron hechos aislados, sino negligencia y violencias de la institución en la que laboraba y que debía proporcionarle servicios de salud “¿Cómo se llegó a ese punto sin que sea activaran medidas eficaces de protección para su vida y la de su hija?” señalaron en su comunicado.
Durante la pandemia por COVID, la enfermera Saraí estuvo en la primera línea de atención, a pesar de que padecía ansiedad, depresión, disitmia y síndrome de bornout, padecimientos diagnosticados por médicos del propio IMSS.
“Cuando una institución conoce padecimientos graves de salud mental y advertencias clínicas de riesgo, no puede tratar a la persona como empleada problemática, carga administrativa o trabajadora simplemente apta para seguir hasta quebrarse” expresó Leny hermana de Saraí en conferencia.
Sin embargo el pasado 17 de marzo de 2026, Arely Sarai fue rescindida de su trabajo de muchos años. El 30 de abril del 2026, en audiencia conciliatoria, se le retiró su despido definitivo. Al día siguiente ocurrió la tragedia. “Estos hechos no pueden analizarse de manera aislada ni como simples tramites administrativos” apuntaron.
Finalmente la familia rechazó las narrativas que redujeron la vida de Saraí y de Evolet a una nota roja, ante ello pidieron verdad, responsabilidad, ética y garantías de no repetición.
“Esta no es únicamente la historia de una familia rota por el dolor. Es una advertencia para todas las instituciones que han convertido la salud mental de sus trabajadores en una carga invisible. Hoy hablamos por Sarai y Evolet. Pero también hablamos por las enfermeras, enfermeros, el personal médico, personal de asistencia, personal administrativo, en general al personal de salud que todos los días cuidan a la población mientras ellos mismos se consumen en silencio. Porque la vida y la salud mental de quienes cuidan a la población también importan” afirmaron sus familiares.
YouTube Conferencia de prensa en relación al doble feminicidio de la enfermera ARELI SARAl MARTÍNEZ | Posicionamiento Publico de familia y Consorcio Oaxaca POR LA MEMORIA, DIGNIDAD Y VERDAD DE ARELI SARAÍ MARTÍNEZ DOMÍNGUEZ Y EVOLET YARELI CASTILLO MARTÍNEZ |
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