La Minuta

Proyectos hidroeléctricos, una amenaza a la vida comunitaria en Oaxaca

“Los proyectos para la generación de energía están en la lógica del modelo de desarrollo extractivista y depredador, dejando de lado la colectividad y el bien común”, afirma Angélica Castro Rodríguez de EDUCA A.C. en La Jornada del Campo número 169, titulada Batallas por la Energía, en la cual movimientos y autores reflexionan sobre expansión de la industria energética que ha causado grandes costos ambientales y sociales. El 14 de marzo de 2020, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) publicó en su blog un comunicado que argumenta que “en México, la política ambiental de la 4T no permitirá la construcción de nuevas presas por considerarlas obsoletas y destructivas”. Sin embargo, el gobierno federal, la Comisión Federal de Electricidad y el sector eléctrico privado continúan argumentando que las presas son generadoras de energía limpia o renovable, con la finalidad de seguir construyendo proyectos hidroeléctricos. Los territorios en Oaxaca cuentan con una gran cantidad de ríos, ubicados en cuencas en las diferentes regiones del estado. Esta enorme riqueza se ve hoy amenazada por un total de 69 proyectos de presas que se tiene inventariados. Estos bienes comunes hoy se ven como oportunidades de inversión “verde” por parte de empresas del negocio de producción de electricidad y que la reforma energética les ha generado excelentes oportunidades de hacer negocio en territorios de los pueblos y comunidades indígenas. Al presente, los pueblos continúan resistiendo desde su territorio, desde sus prácticas comunitarias ante el modelo capitalista depredador. Por lo anterior, la resistencia es una alternativa de vida en Oaxaca, que se construye a nivel local o regional para enfrentar una amenaza global, como las presas.

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