En la lengua que habla el mar,
recupero el aliento
y el tiempo que queda
para alcanzar la otra orilla.
Mateu
Es febrero, Tikambaj huele a manglar, a laguna, a camarón, a lisa, jurel y pejesapo, a arena de los médanos, a viento y piel húmeda de sal y de brisa. Desde este suelo mareño, el pescador tiende sus redes mientras canta la tortuga del arenal en medio de la tempestad que provoca el norte.
Con un programa sociocultural presentado en Ombeayiüts (nuestra boca), se conmemoró el Día internacional de la Lengua Materna en la cabecera municipal de San Mateo del Mar, el evento se organizó en coordinación con las Asociaciones de madres y padres de familia, las infancias de diferentes niveles educativos, la Supervisión Escolar no. 021, las mesas técnicas y las y los profesores pertenecientes a las colonias San Pablo, Pacífico, Colonia Juárez, Costa Rica y Laguna Santa Cruz.
La celebración dio inicio con la calenda encabezada por las autoridades del cabildo municipal que, acompañados por la banda y los músicos tradicionales, hicieron el recorrido sobre las calles principales. Las niñas y los niños, vestidos con huipiles y traje de telar de cintura, desfilaron con canastas, banderitas de papel picado, canastos y redes de pescador, durante el recorrido representaron las danzas de la cultura Ikoots que, desde semanas antes, ensayaron para celebrar la vitalidad de la lengua materna de su comunidad.
“Mandeakar Ombeayiüts – hablemos nuestra lengua”. El Ombeayiüts se considera un linaje aislado, según Flavia Cuturi, ya que no se observa que comparta raíces lingüísticas con otra lengua. De acuerdo con el Catálogo de Lenguas Indígenas Nacionales, actualmente cuenta con alrededor de diecisiete mil hablantes. Tiene dos variantes lingüísticas que se hablan en cuatro municipios del Istmo de Tehuantepec y que están catalogadas en riesgo de desaparición.
La gente se congregó alrededor de la explanada municipal decorada con servilletas de telar, cestas, canastas de palma, jícaras y flores, en la mesa, la autoridad tradicional da la bienvenida al contingente, menciona la importancia de continuar con la tradición y la fiesta.
Teat Nicolás Navarrete, de la regiduría de Cultura que pertenece al cabildo municipal, hace énfasis en la importancia de conservar la tradición y la lengua materna, señala cómo con el tiempo se va perdiendo el uso, considera que la lengua materna: “es muy importante para no perder la herencia de nuestros abuelos que conforme pasa el tiempo se va perdiendo, por eso tratamos de conservar. La labor del cabildo implica realizar actividades para conservar no solo la lengua materna, sino las tradiciones de la comunidad”.
El programa dio inicio con la presentación de las y los niños del Centro Preescolar Francisco I. Madero de la colonia Pacífico. Por más de tres horas, las personas disfrutaron la interpretación de canciones, las danzas tradicionales y obras de teatro con historias de la tradición oral como el conejo y el coyote y la historia de la campana, representada por estudiantes de la primaria Emiliano Zapata.
La profesora Lesvia Esesarte (en la foto), junto con los docentes de la primaria Guadalupe Victoria ubicada en la colonia Costa Rica, prepararon la danza de los Maliünts, representación sagrada que rinde tributo a Müm Nijmior Kang. Las niñas y los niños vestidos como Monteok (seres que traen la lluvia) danzaron al unísono de la música tradicional y el xoob, con cada giro las monedas que simbolizan el ciclo lunar, tintinean sobre la luz dorada de la tarde, el espejo del sombrero de plumas agradece al Dios Sol. Solo los Miteat Poch (padre de la palabra) ofrendan la danza como parte de las celebraciones relacionadas con la Virgen de la Candelaria.
Al respecto müm Lesvia comparte: “Es muy importante esta fecha, especialmente en las comunidades con alguna lengua originaria, fomentar en las infancias y recordarle a los papás y a las mamás que deben de preservarlo, que deben platicarlo a sus hijos, no solo hablar, podemos escribir, podemos cantar, inculcarles las danzas desde pequeños. Uno de los proyectos que llevamos tres años trabajando en la escuela Guadalupe Victoria de la colonia Costa Rica, es el proyecto de las danzas es vital la participación y el apoyo de los padres de familia; iniciamos con la investigación, ahora todos los niños portan la vestimenta Ikoots, hasta sexto grado. Tenemos más de ciento veinte estudiantes”.
La profesora Lesvia añade: “Un día a la semana portamos nuestra vestimenta, cada grado se sabe una de las danzas Ikoots. Pensamos que aprendan la música, pero se complica porque necesitamos instrumentos, pero lo importante que la lengua no se pierda, si los jóvenes se van buscando trabajo, que hablen en donde sea que se encuentren, sin tener miedo, sin darles pena, porque eso era lo que nos detenía antes, decían que era muy malo hablar nuestra lengua. En la zona 021 las y los docentes llevamos cinco años consecutivamente fomentando nuestra lengua, tenemos una materia que es Ombeayiüts, donde escribimos y hablamos. En las colonias y agencias, el noventa por ciento de los niños lo hablan como primera lengua, un diez por ciento tiene al español como primera lengua, la labor de la escuela es integrarlos, fomentar el uso, mientras se siga hablando, la lengua no se pierde. La lengua es muy importante, si lo dejamos de hablar se pierde la palabra en todos los espacios, los que se dedican al campo, todas esas palabras si ya no se retoman, ya no las van a aprender los chiquillos, que es lo que pasa en la cabecera, los papás piensan que es más importante el español para que puedan encontrar trabajo, alguno que otro papá que ha tenido alguna mala experiencia, algún tipo de burla y que no quiere que sus hijos pasen lo mismo prefieren hablarles en español, pero la lengua es muy importante, si se pierde la lengua, se pierde la cultura, se pierde el Ikoots, porque ya no tienes la identidad cultural. Es indispensable seguir preservando la lengua”. La profesora finaliza compartiendo que “no hay mejor legado que inculcar a los hijos de la madre tierra seguir preservando nuestra lengua originaria”. La celebración, que se ha realizado de manera recurrente desde hace cinco años, se suspendió por algún tiempo debido a los conflictos en la comunidad y a la pandemia.
La profesora Berenice de la primaria Emiliano Zapata, comparte: “afortunadamente podemos decir que todavía se preserva la lengua, pero si vamos más a fondo, más a detalle, con los niños ya se está perdiendo la lengua, yo trabajo con primer año y busco materiales, tarjetitas, loterías, fomentando la lengua, porque en la mayoría, los padres adolescentes no enseñan la lengua. Yo trato de hablarles en la lengua, al principio les cuesta, pero ahorita podemos decir que hay un mantenimiento lingüístico dentro del aula”. La docente, egresada del Bachillerato Comunitario Ikoots, hace énfasis en la importancia de trabajar con la lengua materna en las escuelas y destaca la importancia del trabajo colaborativo en conjunto con padres, docentes y estudiantes, “el trabajo recae en los tres agentes educativos, si solo uno trabaja, le carga la mano, hay que estar a la par para mantener la lengua”.
Esta misma semana se dio a conocer la creación de Casas Comunitarias de la Lengua Indígena (CALI) y promotorías lingüísticas, que tienen como propósito ser operadas y administradas por las comunidades en su carácter de sujetos de derecho público. Algunos objetivos de este proyecto son el uso, el aprendizaje, la transmisión y la difusión de las lenguas indígenas. Las estadísticas dicen que cada año hay más infancias cuya primera lengua no es el Ombeayiüts. Como explica la lingüista mixe Yásyana Elena Gil: “cuando el fortalecimiento y revitalización lingüística se enfoca solo desde el área de la cultura, las acciones terminan siendo simbólicas en muchos casos y estas mismas no confrontan al Estado que puede capturarlas para usarlas como folclor en muchas ocasiones”. La lengua materna está anclada a todos los elementos que fortalecen la identidad, por lo que es necesario plantear acciones que garanticen no sólo su preservación sino la conservación de su entorno.
Para finalizar el programa, los representantes del gobierno, que fueron las únicas personas en hablar en español, agradecieron, ante la gente que ya se retiraba a sus casas, la presencia y el entusiasmo de las y los participantes: “San Mateo del Mar está en los ojos del gobernador” dijo el representante de la autoridad estatal.
Es febrero, las ráfagas de viento atraviesan la comunidad desde el mar vivo hasta mar Tileme, los preparativos para el Corpus Cristi han dado inicio, porque en Tikambaj, la lengua materna no es discurso en papel que sólo se reproduce en las aulas, el Ombeayiüts se escucha en el mercado, en el campo deportivo, en la tienda de la esquina, en cada plegaria, en cada ritual, trasciende en las niñas y los niños que hablan, cantan, ríen y viven su lengua, su legado original, sus prácticas comunitarias, su palabra, voz milenaria que siembra y reproduce la historia que les vincula con la tierra, con el territorio, con el mar.
Astrid Paola Chavelas
Red de Defensoras y Defensores Comunitarios de los Pueblos de Oaxaca
Texto dedicado a teat Juan Bernardo Valdivieso
profesor, mero Ikoots, integrante de la Redecom,
a casi cinco años de su vuelo nahual
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