Por la mañana de este martes 23 de septiembre, un grupo de activistas de Greenpeace México escaló la Estela de Luz, para desplegar una enorme manta donde se lee “La Selva Maya grita. SEMARNAT ¡Sálvala!” con la finalidad de exigir al gobierno mexicano la protección integral de la Selva Maya ante la devastación que se está llevando a cabo en la península de Yucatán.
De acuerdo con integrantes de esta organización ambiental, la Selva Maya -el segundo pulmón de América- está siendo devastada, pues enfrenta múltiples amenazas como la agroindustria, las mega-granjas porcícolas, proyectos inmobiliarios, turísticos y de infraestructura ferroviaria para el Tren Maya.
“Estamos hablando del pulmón más importante de México y el segundo más grande la región y hoy está bajo la presión de la industria inmobiliaria, de la hotelera, de la infraestructura ferroviaria y otras que sólo ven en la selva la posibilidad de extraer recursos en beneficio propio”, dijo el coordinador de la campaña de Greenpeace México, Carlos Samayoa.
El activista recordó que en marzo de este año la Semarnat reconoció los impactos irreversibles provocados por el Tren Maya en la selva de la región y precisó que a pesar de los daños la dependencia aún entrega concesiones a corporaciones para proyectos extractivistas, como las recientes autorizaciones otorgadas a la empresa CEMEX para la extracción de material pétreo en un predio de 650 hectáreas de selva virgen en las inmediaciones de Tulum, como parte del crecimiento inmobiliario descontrolado asociado al turismo masivo.
Mencionó que siguen las presiones en contra del medio ambiente con el anuncio del gobierno mexicano de impulsar un plan de “desarrollo turístico de bajo impacto”, en las inmediaciones de lo que en su momento fue Calica.
“Cada día, se destruye el hogar del jaguar, del tucán esmeralda, del mono aullador, del tapir, del ocelote y de miles de especies únicas que solo existen en este rincón sagrado del planeta. La deforestación, los megaproyectos inmobiliarios, el tren maya, la contaminación de las granjas porcinas y otros ataques sin freno no solo amenazan árboles milenarios y manantiales cristalinos. Están acabando con la vida. Con la vida del ecosistema y con la de las comunidades mayas que la habitan y la protegen desde hace siglos. Mujeres, hombres e infancias que heredaron el vínculo profundo con esta tierra viva, y que hoy ven cómo retroexcavadoras y contratos la desgarran en nombre del “progreso”, escribe la organización en una petición de firmas que se encuentra actualmente disponible.
Firma la Petición Cada día se pierde vida en la Selva Maya. | GreenPeace Transmisión en vivo desde la Estela de Luz | Infografías 5 industrias que están destruyendo la selva maya
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