El pasado 26 de marzo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que Grupo Xcaret, empresa turística con hoteles y parques de diversiones en los estados de Quintana Roo y Yucatán, tiene prohibido utilizar elementos de la cultura maya para su publicidad comercial hasta que termine el juicio iniciado en 2022 por apropiación indebida de ese patrimonio. La resolución se da en un clima de discusiones complejas respecto a la legitimidad de las instituciones y empresas privadas para diseñar, ejecutar y administrar proyectos en territorios indígenas. Esto, en nombre de los pueblos originarios pero sin incluir a las comunidades como partícipes activas y tomadoras de decisiones, tal como sucede hoy en Telchaquillo, Dzitnup, Mahahual, y en prácticamente toda la península de Yucatán.
No es nueva la folclorización y mercantilización de la cultura maya para festivales culturales, ceremonias espirituales, empresas turísticas, desarrollos inmobiliarios e incluso proyectos extractivos del mismo Estado mexicano. La denuncia de apropiación cultural indebida tampoco comenzó con la intervención del Gran Consejo Maya ni puede comprenderse desde la lógica de representación occidental de lo que se entiende como una “autoridad” de un pueblo vivo, diverso y presente en tres estados del País.
Personas entrevistadas para este artículo coinciden en que la mercantilización de la cultura de los pueblos, como el maya, invisibilizan la situación actual de esas comunidades cuando son presentadas como culturas antiguas casi extintas y que ahora sólo parecen “ser” en el espectáculo.
Wilma Esquivel Pat, defensora maya masewal en Quintana Roo, explica en entrevista con Jaltun que, precisamente, empezó a ser consciente del uso inadecuado de elementos culturales mayas por parte de personas ajenas a los pueblos cuando comenzó a participar de procesos organizados para la defensa del territorio.
“En ese tiempo hacíamos bastantes actividades sobre cultura e identidad, y desperté a una realidad muy cruda: el uso y menosprecio hacia los pueblos, cómo les eran útiles para la industria turística pero solo cuando eran cómodos para las personas blanqueadas. Nuestra espiritualidad, nuestra comida, nuestra cosmogonía eran extraídos como otro recurso”, explicó.
El grupo Xcaret ha utilizado la cultura maya como marca desde su fundación en un sitio comercial y espiritual importante, conocido antiguamente como Polé. De hecho, una de las atracciones turísticas del parque de diversiones es la Travesía Sagrada Maya, que recorre en el mar la histórica ruta de Polé en honor a la diosa Ixchel, y que este año se canceló por la resolución de la Suprema. Leer el artículo completo en el primer link.
Katia Rejón, Jaltun La mayanidad reducida a espectáculo y mercancía: el caso Xcaret | Barú Vázquez SCJN niega a Xcaret uso de elementos de Pueblo Maya; Grupo responde | La Silla Rota | La Jornada – Corte da revés a Xcaret: retira permiso para usar elementos mayas en publicidad de hoteles y parques | Fotografía Cuartoscuro
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