“El ciudadano cada vez sabe menos del Estado, pero el Estado sabe cada vez más del ciudadano”. La frase del activista y abogado Leopoldo Maldonado cae como una losa en la primera mesa del encuentro regional organizado por Artículo 19 en el Centro Cultural de España, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Afuera, la vida sigue con la aparente normalidad de todos los días: turistas, vendedores, oficinistas. Bullicio. Adentro, la conversación gira en torno a un problema grave: el silencio.
No el silencio como ausencia de ruido, sino como resultado de ataques y agresiones a la prensa y la libertad de expresión.
El panel se titula “Estructuras del silencio: censura, opacidad y vigilancia”. Y desde las primeras intervenciones queda claro que no se trata de un concepto abstracto. Es una experiencia compartida en México, Centroamérica y el Caribe. Una estructura que no depende de un solo mecanismo, sino de la suma de muchos: violencia, leyes, vigilancia, descrédito, miedo.
La mesa la modera la periodista Olivia Zerón, jefa de información de Animal Político, quien lanza la pregunta central: cómo operan hoy esas estructuras de silenciamiento en la región. La respuesta no tarda en fragmentarse en testimonios que, aunque provienen de países distintos, parecen describir el mismo sistema.
Carlos Martínez, periodista de El Faro, es el primero en tomar la palabra. Habla desde el exilio en México, a donde tuvo que ir con muchos de sus compañeros del diario digital. “Veintidós miembros de El Faro fuimos intervenidos con Pegasus; yo estuve 269 días con mi teléfono intervenido y mis comunicaciones”, dice.
Luego, después del espionaje digital, Martínez expone que viene la acusación pública. El señalamiento directo desde el poder. El aislamiento. “El presidente Nayib Bukele nos acusó en cadena nacional de lavado de dinero, sin pruebas”. Después, el desplazamiento. “Hemos salido 50 periodistas de El Salvador”.
Martínez no se queda en la denuncia. Apunta hacia algo más incómodo: la respuesta social y el aislamiento que no solo viene forzado desde el poder político. “Agredirnos, difamarnos, echarnos del país no tuvo un eco en la sociedad. El periodismo no les parece una herramienta fundamental para mejorar sus vidas”.
El problema no es solo el poder. Es también el terreno fértil en el que ese poder opera. “Y en este contexto, gente como Bukele tiene muy fácil convencer a la gente de que los periodistas no somos necesarios. De que somos el enemigo”.
Manu Ureste “Hay un manual para silenciar a la prensa”: periodistas alertan sobre un patrón en México y América Latina | Animal Político | Notas La Minuta La libertad de prensa en México: un derecho que se defiende desde los territorios – EDUCA | “No nos van a callar”: medios comunitarios e indígenas reclaman libertad de expresión y respeto a su derecho a informar – EDUCA | Fotografía Artículo 19
![]()













