El pasado 3 de diciembre se congregaron diversas voces y miradas que han sentido y percibido el desplazamiento y el despojo del centro histórico de la ciudad de Oaxaca. Hubo un mosaico de experiencias compartidas. Desde la mujer indígena que ha sido acosada por vender sus artesanías en las calles; la artista callejera que ha usado los muros como denuncia; pasando por las mujeres que buscan resguardar la tradición de las llamadas Chinas Oaxaqueñas; hasta la mirada de la academia y el periodismo.
Este evento no solo ha sido de denuncia y queja contra el turismo. El mosaico de experiencias compartidas, más bien, fue una especie de diagnóstico colectivo sobre el proceso de despojo multifacético, donde la cultura, la vivienda, la economía popular y la identidad misma son mercantilizadas y desplazadas por un capital – nacional y transnacional – que ven la ciudad como un producto de consumo.
La doctora Noelia Ávila proporcionó el andamiaje teórico que sirvió como una especie de radiografía para entender que lo que está ocurriendo en Oaxaca, no es un hecho aislado, sino parte de una lógica global. Explicó que la gentrificación o turistificación es la consecuencia de procesos entrelazados, como la financiarización del suelo.
La investigadora, quien ha dedicado años en indagar cómo ha evolucionado el centro de Oaxaca, señala puntualmente a la “patrimonialización” como un proceso que configura el espacio como mercancía. “La declaratoria de Patrimonio de la Humanidad (1987) no fue solo un reconocimiento, sino el inicio de la puesta en valor para el mercado”, advierte la doctora, además, de puntualizar que se “estetiza una identidad estereotipada”, basada en lo colonial y a una idea folclorizada de lo indígena, para su consumo turístico.
La indígena y artesana Juana Inés Hernández, quien ha sido criminalizada y hostigada por vender sus artesanías y por defender uno de los últimos espacios que se administran colectivamente en el centro -la plazuela del Carmen Alto-, desde su cosmovisión zapoteca cuestionó el propio término “espacio público”. Para ella, las calles y plazas son “espacios comunes”, de uso colectivo y rotativo, como los tianguis que dieron origen a la ciudad.
El diagnóstico es claro: el centro histórico de Oaxaca está siendo convertido en un “espacio genérico, un espacio fachada“, como lo definió Noelia Ávila. Un parque temático donde se consume una “identidad domesticada”, mientras se expulsa a quienes le dan vida. La turistificación es el resultado de un proceso de despojo más complejo que beneficia a élites económicas y políticas – locales, nacionales e internacionales.
La fuerza del conversatorio residió en demostrar que la resistencia es plural. Está en la canasta de la China Oaxaqueña que baila por fe, en el grabado feminista pegado en la noche, en el puesto de artesanía que defiende centímetros de banqueta, en el reportaje que destapa los hilos del poder. La disputa del espacio es, en última instancia, la disputa por el derecho a existir, a vivir y no solo a sobrevivir, en una ciudad que se resiste a dejar de ser común para convertirse en mercancía. Leer nota completa en el primer link.
Por Sare Frabes Encuentro reúne voces contra el despojo en el centro histórico de Oaxaca – Avispa Midia | Ver video Avispa Midia Conversatorio completo | Notas La Minuta Colonia América Sur, ejemplo de discriminación y gentrificación en Oaxaca: Guandulain – EDUCA| Gentrificación: el Centro Histórico de Oaxaca, un enclave turístico que desplaza a la población local – EDUCA | Fotografía tomada del portal La Cola de Rata
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