El 15 de febrero de 2026, las voces de comuneras y comuneros de El Cerro, Ejutla, Oaxaca se unieron en una sola voz comunitaria para aprobar su Estatuto Comunal. Dicho documento no se trata simplemente de un documento legal: representa la siembra de una esperanza compartida, una herramienta para proteger la unidad y la organización, ademas de un recordatorio de que la tierra no es una mercancía, es el legado de las abuelas y abuelos que lucharon por la tierra.
“Es importante el estatuto comunal para mejorar la organización interna, fortalecer a la comunidad agraria, establecer las responsabilidades de los sujetos agrarios y cuidar los bienes naturales de nuestra comunidad”.
Las raíces zapotecas de El Cerro. Para la comunidad, la propiedad social y colectiva es el cordón umbilical que los une a su identidad Zapoteca. En sus entrañas, su territorio custodia el legado de su cultura originaria, manifestados en la Piedra de la Luna, del Sol y del Jaguar. Por ello, la asamblea determinó no otorgar el dominio pleno sobre parcelas y solares, por lo que en la comunidad la tierra se cuida colectivamente para que la flora, la fauna y el agua sigan siendo el hogar de las siguientes generaciones.

Territorio Prohibido para el Despojo. Frente a la ambición de la industria minera, la comunidad hizo ejercicio de su derecho a la autonomía, la paz y el cuidado de los bienes comunes, por lo que su Estatuto dejó una sentencia clara: el territorio de El Cerro es territorio prohibido para la minería: “Queda estrictamente prohibida toda actividad de prospección, exploración o extracción de minerales”.
Como símbolo de esta determinación, la comunidad colocó un letrero, anunciando que aquí, en los Valles Centrales de Oaxaca la vida no tiene precio. Este esfuerzo es liderado por el compromiso de las mujeres y hombres, integrantes del Comisariado de Bienes Comunales y el Consejo de Vigilancia, quienes, en seguimiento a los acuerdos de la asamblea protegen su dignidad.
Una Sola Lucha en los Valles Centrales. La comunidad de El Cerro no camina sola. Este acuerdo es un eslabón fundamental en la defensa regional tejida por el Frente No a la Minería por un Futuro de Todas y Todos, por lo que en los Valles Centrales, las comunidades han decidido cerrar la puerta al extractivismo desde 2009, basando su fuerza colectiva en los acuerdos de asambleas agrarias y municipales, ademas del juicio de amparo promovido por el Frente en 2023, por el cual, ninguna empresa o autoridad federal tienen permitido ingresar a los territorios de 12 comunidades que integran el Frente No a la Minería por un Futuro de Todas y Todos. 
Hoy, El Cerro reafirma que su riqueza no está en los metales bajo el suelo, sino en el agua que corre, en la herencia de sus padres y en la voluntad inquebrantable de seguir siendo una comunidad donde la vida florece en colectivo.
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