Cómo se ha documentado en varias investigaciones realizadas en los últimos años, los pueblos y comunidades de Oaxaca están perdiendo sus bosques y cerros de forma acelerada ante el auge global del mezcal, una bebida ancestral y única del estado que se ha transformado en una industria multimillonaria dominada por marcas internacionales.
Mientras los territorios en Oaxaca están sacrificando sus territorios, marcas de mezcales impulsadas por celebridades como Dos Hombres, creada por los actores Bryan Cranston y Aaron Paul de la popular serie Breaking Bad, han acaparado cerros completos para plantaciones de agaves. Aunque el auge ha traído beneficios económicos para muchos productores locales, también ha tenido consecuencias ambientales cada vez más visibles.
En el reciente reportaje del periódico La Jornada, se señala que la producción en México ha pasado de un millón de litros en 2010 a más de 11 millones en 2024, según el Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal (Comercam). Casi todo se produce en Oaxaca, pero menos de 30 por ciento se queda en el país. Alrededor de 75 por ciento de las exportaciones se destinan a Estados Unidos.
Más de 34 mil 953 hectáreas de bosques tropicales secos y de pino encino han desaparecido en los últimos 27 años para dar paso al cultivo de agave, una superficie aproximadamente equivalente al tamaño de la ciudad mexicana de Querétaro, según un estudio dirigido por Rufino Sandoval-García, ingeniero forestal y profesor de la Universidad Tecnológica de los Valles Centrales de Oaxaca.
El estudio también encontró que las plantaciones de agave se han expandido más de 400 por ciento en las últimas tres décadas, sustituyendo cada vez más bosques y tierras agrícolas por una variedad de agave conocida como espadín utilizada en la mayoría del mezcal comercial.
La pérdida de bosques nativos está acelerando la erosión del suelo y reduciendo la captura de carbono en más de cuatro millones de toneladas al año en la zona estudiada. También está limitando la capacidad del suelo para retener agua y generando islas de calor en áreas con alta concentración de cultivos.
Además, cabe recalcar que par aprducir un litro de mezcal se requieren al menos 10 litros de agua para los procesos de fermentación y destilación, además de generar residuos como bagazo y vinazas, restos ácidos que a menudo se vierten sin tratamiento en los ríos. También se quema una gran cantidad de leña para asar las piñas de agave y alimentar la destilación, buena parte de la cual procede de talas ilegales, según Sandoval-García.
En Oaxaca gran parte de la tierra es de propiedad comunal y se gestiona a través de sistemas locales de autogobierno. La conversión de bosques en plantaciones de agave requiere la aprobación federal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat).
Sin embargo, la SEMARNAT, encargada de emitir los permisos, señaló que en los últimos tres años no ha recibido solicitudes para talar bosques con el fin de cultivar agave en Oaxaca. La dependencia también indicó que está investigando nueve denuncias públicas presentadas desde 2021 por deforestación ilegal vinculada con la producción de mezcal.
La Jornada Auge del mezcal está acelerando deterioro ambiental en Oaxaca | Foto en Periodistas x el planeta Deforestación y degradación ambiental, la otra cara del mezcal oaxaqueño | Oaxaca Media Fiebre de agave: los costos ecológicos de la industria del mezcal
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