La Minuta

Asesinatos, derrames, obras irregulares… y la Minera Cuzcatlán sigue operando

Bajo un cielo siempre azul y un radiante sol que curte la piel y la tierra, entre cerros cultivados con maguey y verduras, las comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca se organizan contra la minería y ejercen sus derechos con dignidad.

A través de cooperaciones y trabajo colectivo lograron construir diversos retenes de agua para la producción agrícola. Sin embargo, con la expansión de proyectos mineros, el acuífero de la región se encuentra en peligro, alerta Neftalí Reyes Méndez en su artículo para La Jornada Ecológica.

“Hace 11 años se inició la explotación comercial del proyecto minero San José. A pesar del rechazo generalizado de las comunidades, la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) autorizó tres manifestaciones de impacto ambiental regionales, siete manifestaciones de impacto ambiental particulares y diez informes preventivos a la empresa minera Cuzcatlán, filial de la canadiense Fortuna Silver Mines”, sin embargo, “ninguna de esas 20 autorizaciones se llevó a cabo proceso de información y consulta para las comunidades afectadas”, denuncia Reyes Méndez, del Área de Derechos Territoriales de EDUCA.

Frente a este megaproyecto, que causó violencia, incluido el asesinato de dos opositores a la mina, las comunidades zapotecas convocaron a asambleas para determinar qué acciones realizarían para enfrentar a la mina.

Organizadas en el Frente No a la Minería por un Futuro de Todas y Todos, resumen su defensa con estas palabras: “ellos [gobierno y empresa] solamente hacen su riqueza acá, pasará el tiempo, se llevarán la riqueza y no sabremos nada de ellos. Nosotros nos quedamos, no nos podemos ir de nuestra comunidad, es el lugar donde nacimos, aquí crecimos y aquí estamos ¡nosotros de aquí no nos vamos!”.

Asesinatos, derrames, obras irregulares… y Minera Cuzcatlán sigue operando. Leer la Jornada Ecológica no. 251: “Sí a la vida, no a la minería”. Contexto: Proyecto minero San José. Informe sobre violación de derechos humanos en comunidades de Ocotlán, Ejutla y Tlacolula. Oaxaca