La simulación del gobierno estatal en atender y priorizar derechos también ha alcanzado a las infancias migrantes. En febrero de 2026 dos niñas originarias de Haití cayeron a una fosa séptica, el cual no tenía tapas y murieron. Esta criminal omisión solo refleja la violencia y racismo gubernamental contra los cuerpos migrantes. Las niñas no debieron morir!
Esta violencia muchas veces también escala en la sociedad, en Oaxaca el racismo es tangible, la segregación y desplazamiento de las personas locales es real, la gentrificación es el encarecimiento y precarización de nuestras vidas, una violencia silenciosa que afecta nuestras vidas.
Muchas son las demandas, muchas las exigencias que prevalecen todos los días, el gobierno sigue haciendo oídos sordos y solo se preocupa por pasar el Día de la Mujer con saldo blanco, mientras ellos blindan las calles del centro de la ciudad, desde aquí les recordamos que la esperanza muere al final, seguiremos tomando las calles porque es nuestro derecho.
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