La Minuta

Si nos indigna la quema del Amazonas, debemos oponernos a la deforestación de la Selva Maya

Está muy bien que las y los mexicanos nos indignemos por los incendios en el Amazonas, pero, ¿por qué no nos movilizamos también, y con urgencia, en defensa de las selvas de México? La Selva Maya en la península de Yucatán es un ecosistema fundamental a nivel global y para México todo. Es un sumidero de carbono que ayuda a mitigar el cambio climático. También reduce la fuerza destructiva de los huracanes al amortiguar sus vientos y reduce la vulnerabilidad de millones de personas que de otra forma recibirían su golpe de lleno. Al contribuir a que se precipiten las lluvias, ayuda a asegurar el agua que necesitan los agricultores y las ciudades de la región. Sus beneficios son tan amplios y tan diversos que hasta los pescadores del Golfo salen ganando con ella, porque de su buen estado depende la salud de los estuarios en los que se reproducen las especies que pescan. A pesar de todo esto, en lo que va del siglo XXI, México ha perdido entre el siete y el ocho por ciento de sus bosques naturales. La península de Yucatán, sin embargo, prácticamente duplica la tasa de deforestación nacional, y registra casi un 14 por ciento de pérdida en los últimos 18 años, lo que indica que cada año perdemos cientos de miles de hectáreas de esa selva tan importante. Por si fuera poco, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador propone el proyecto del Tren Maya, un esfuerzo por urbanizar la península de Yucatán, que implica por sí mismo la deforestación de decenas de miles de hectáreas, advierte el consultor ambiental en el Centro de Especialistas y Gestión Ambiental Eugenio Fernández Vázquez en su artículo de opinión.

Leer el artículo de opinión: El fuego en la selva ajena. Leer también: A quién beneficiará el Tren Maya y Organizaciones en Palenque discutirán avance del Tren Maya sobre su territorio. Contexto: Amazonas, Lacandona y Chimalapas, los pulmones del continente en emergencia ambiental. Foto: Milenio Novedades.