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Taller para escribir y hablar en Ombeayiüts


Se ha venido transformando nuestro pueblo,

hay años que llueve, otros sólo es sequía.

Teat Lex

Es abril, el fino pastizal que cubre las lagunas de temporal reverdece en espera de la lluvia. Las obras de pavimentación del camino que lleva al mar muerto, han terminado. Desde la esquina de la calle principal se aprecia la mancha verde. Otro verde que anuncia la cancha de pasto sintético inaugurada el año pasado en Barrio Deportivo, la fuerza de las ráfagas zarandea una de las esquinas. La temporada de viento se ha extendido hasta la primavera. Antes, los caminos de tierra rodeaban al barrio. Ahora, algo ha variado en el paisaje, como el sabor de la lisa dentro del meng, en la mordida nace el aroma, la sazón familiar del maíz, el epazote y el chile, pero también algo sabe distinto. Algo se mira diferente.

La organización comunitaria Monapaküy, integrada por ocho mujeres Ikoots de la comunidad de San Mateo del Mar, organizaron un taller de enseñanza del Ombeayiüts para infancias, en las instalaciones del Centro Comunitario ubicado en Barrio Espinal. Las compañeras que se organizan desde dos mil diecisiete, enfocan sus esfuerzos en actividades que fortalezcan a las mujeres, a las infancias y a las familias vulnerables de su comunidad,

A partir de actividades didácticas y artísticas como el dibujo, la profesora Lesvia Esesarte, dedicó parte de sus vacaciones de semana santa, a trabajar con niñas y niños de la comunidad y que viven en otras partes como Oaxaca, y por lo mismo, se les dificulta hablar en la lengua de sus madres y sus abuelas. “Damos los talleres en las vacaciones, en los descansos de la escuela, ya sea en abril o en diciembre, cuando vamos al mercado invitamos a las mamás que quieren que sus hijos aprendan Ombeayiüts, especialmente a niñas y niños no hablantes que se integran a estas actividades”.

El taller, que en esta ocasión se llevó a cabo durante la segunda semana de abril, tiene como objetivo atender la pérdida de la lengua que las profesoras observan en las infancias de la comunidad. Con la asistencia de alrededor de veinte niñas y niños cuyas edades varían desde los seis hasta los doce años. La actividad, gestionada con recursos propios de la organización comunitaria Monapaküy, se desarrolló con la intención de promover, por medio de propuestas lúdicas enfocadas en la pronunciación y lectoescritura de la lengua ombeayiüts: “quien tiene tinta, me ayuda, la señora Roselia imprimió las copias. Como parte de las actividades, primero practican la oralidad, la presentación, cómo se llaman, de dónde vienen, luego les pregunto: ¿quieres aprender a hablar Ombeayiüts? Lo primero que trabajamos es el alfabeto, estamos armando un librito, compramos una libreta, ayer empezamos nuestro taller de dibujo, eso fue con las vocales, hoy, trabajamos la escritura, la repetición de palabras con vocales largas, mañana vamos a trabajar parte de las consonantes y así, hasta terminar el alfabeto”.

Se había propuesto realizar el taller únicamente tres días, pero debido al interés de las mismas infancias que asistieron, se prolongó toda la semana. La profesora comparte las actividades que las niñas y los niños realizan para aprender: “recortamos y pegamos figuras para practicar las vocales largas como cheeb, netoob y naab, trabajamos la repetición con imágenes, para que conozcan el alfabeto, la próxima etapa del taller, que sería en vacaciones, vamos a trabajar frases”.

La profesora Lesvia hace énfasis en la importancia de apuntalar procesos de lectoescritura que fortalezcan la lengua originaria, explica: “la mayoría de las infancias que participan en el taller, no tienen el Ombeayiüts como primera lengua, lo escuchan y lo entienden, pero no la hablan, por eso trato de que lo repitan, para que se familiaricen con la forma de pronunciar.”, consciente de lo que implica la pérdida de la lengua en las infancias, comparte: “El objetivo es primero que escuchen y que vayan repitiendo palabras, que las hablen, porque lo que tienen es que les da pena porque pronuncian mal, yo les digo que no hay problema, así empezamos todos, lo primero es que practiquen su oralidad, cuando ya empiecen a escribir, como ya están en primaria, sepan qué letras ocupar, cuáles son las grafías en el Ombeayiüts, porque cambian algunas con el español, y que lo escriban bien”, finaliza.

Al respecto de porqué la pérdida de la lengua es una problemática que se observa de manera más frecuente en las infancias de la cabecera municipal, la profesora y madre de familia Ana Cristina, comparte: “lo primero es en la casa, nosotros en algún momento decidimos que nuestros hijos no hablen el Ombeayiüts, por algún motivo, si algún papá sufrió discriminación. Muchas veces lo que sucede en las familias, es que estamos más en contacto con el español, muchas veces como mamás y papás nos faltan esas herramientas, a pesar del trabajo de la escuela que hacen los docentes bilingües, no está de más brindar otra forma a los niños de relacionarse con la lengua. Hace falta mucho material didáctico, no existen libros en nuestra lengua que podamos comprar en la papelería, estos talleres son una opción para que lo normalicen, para que sepan que su lengua es válida, que su lengua tiene diferentes formas de usarse, que está bien hablarla y usarla en los diferentes contextos, es como un impulso para que se vayan empapando de la lengua, para que dejen de sentir la pena, la vergüenza, porque a veces lo sentimos. Los que aprendimos a hablar en español y luego en lengua originaria, nos damos cuenta de que es bien importante que existan estos entornos donde los niños se sientan seguros de hablar su lengua y vayan perdiendo esa pena de usarla”.

Consciente de las implicaciones de la pérdida de la lengua no afectan sólo el ámbito lingüístico, la profesora Ana Cristina explica: “La lengua nos conecta con toda la cosmovisión de nuestra cultura, no es sólo una lengua más, no es un idioma más, trae toda una carga cultural, espiritual de lo que nos conecta con nuestras tradiciones, con nuestras costumbres, por medio del cual aprendes cultura, gastronomía, expresión, artes, danza, conlleva un gran peso cultural, económico, es importante rescatarla, pero no es que esté secuestrada, sino que la estamos olvidando, entonces es revitalizarla, volverla a revivir pero no solamente al expresarla sino que en nuestros niños haya esas ganas de decir y de identificarse como indígena, porque muchas veces el contexto nos hace olvidar eso, y al olvidar que pertenecemos a una cultura y que tenemos una historia que nos respalda detrás de nosotros, como que nos quitan un poquito de corazón”.

La docente reflexiona sobre el pensar, el sentir y la interrelación de la lengua con los diversos aspectos de la cosmovisión: “cuando una persona está desculturizada, está desconectada de la naturaleza, es importante utilizar la lengua para que el niño entre a nuestro mundo, para que vea todo el valor que tenemos. Al quitarle a nuestros niños la oportunidad de aprender su lengua materna, les quitamos todo que nos respalda. La generación de papás que pertenecemos a los cuarenta, crecimos en un contexto distinto, esta generación es más difícil hacerles entender porque dicen, bueno para qué me va a servir”. Cristiano Talle documenta la pérdida léxica relacionada con el entorno natural, apunta cómo, el español “mejor equipado para expresar la modernidad” consuma la reducción de la lengua sobre su propio entorno (1).

Al finalizar la semana, las y los niños realizaron la presentación y la lectura de su material para practicar la oralidad y la pronunciación, compartieron el alfabeto que fueron construyendo y parte de su experiencia en el taller. Adrián tiene doce años, habla muy poco ombeayiüts porque casi no practica la lengua en el día a día, comparte que le interesó asistir al taller para aprender más sobre su cultura porque es una gran parte de lo que lo define como persona, aprendió algunos nombres de los animales, las vocales y las consonantes. Génesis comparte que estudia cuarto año de primaria y habla muy poco la lengua porque vive en Oaxaca, pero sí la entiende, le gustaría saber escribir en Ombeayiüts para ser como su tío. Cuenta que en el taller pintó, dibujó y escribió, que le gusta mucho la pintura, que ella practica el dibujo, que entiende la lengua pero no habla Ombeayiüts, dice que lo pronuncia chistoso y por eso no le gusta mucho hablarlo, pero practica con sus primos, sus hermanos y su familia, comparte que como va a tener una hermanita, quiere aprender para enseñarle la lengua, y cuidarla, y cambiarla.

Según la UNESCO, el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, tiene el propósito de llamar la atención mundial sobre la situación crítica de varias lenguas indígenas y que plantea la intención de movilizar a los interesados y recursos para su preservación, revitalización y promoción; que el número de hablantes del Ombeayiüts haya disminuido en la cabecera municipal, y cómo en las colonias y las agencias que son parte del municipio, como en la colonia Costa Rica, la mayoría de las infancias tienen al Ombeayiüts como primera lengua, puede dar indicios respecto a cómo incide la perspectiva desde la que se ejecuta la educación pública en las comunidades, y cómo a veces esta perspectiva contrasta con la forma como las personas hablan, viven y desarrollan sus actividades en su lengua.

Monapaküy es una palabra que expresa la condición de una vida plena y saludable a partir de acciones entre personas y el entorno, donde se sostiene el equilibrio con el territorio a partir del cuidado, esto es parte del trabajo colectivo recíproco para vivir (2). Desde el trabajo de cuidados, mujeres Ikoots han procurado el bienestar comunitario, como la doctora Marisa Gutiérrez que atiende la salud desde el marco lingüístico de las personas, müm Roselia Gutiérrez promueve el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos desde la perspectiva de género.

Con actividades como el taller para escribir y hablar el Ombeayiüts, las compañeras de la organización comunitaria Monapaküy, realizan desde la autogestión, su práctica comunitaria de cuidados alrededor de la educación en lengua originaria, participan en el servicio comunitario, trabajan por el bienestar de la comunidad. Mientras los próximos objetivos para preservar, conservar y revitalizar las lenguas se definen desde las instituciones, en Tikambaj, las lagunas, la jaiba, el camarón, el mangle, esperan pacientes por el próximo temporal de lluvia.

Astrid Paola Chavelas

Red de Defensoras y Defensores de los Pueblos de Oaxaca

abril, luna menguante sobre mar Tileme

1 Cristiano Talle, Tiül miiüT, tiül mindek mixejchiiüts.

2 íbid.

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