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El presente número de EL TOPIL bosqueja algunas claves para nuevas preguntas ¿Cuál es el clima político actual? ¿Sobrevivirá el régimen autoritario al examen de las urnas? ¿Es posible un gobierno de coalición en caso de ganar la alianza opositora? ¿Cuál es el peso específico de la participación de las mujeres en esta elección? Estas y otras preguntas son insumos para el análisis de nuestros colaboradores/as invitado/as.
No es fácil definir la presente coyuntura electoral. Si algo la caracteriza es el entrecruce de los más diversos impulsos y procesos políticos que convergen justo en el actual momento. Desde los reclamos –todavía vivos- del fraude electoral de 2004, pasando por las demandas de justicia de 2006, la violencia en distintas regiones del estado, el cuestionamiento a la alianza política de los partidos opositores, la desconfianza ciudadana hacia las instituciones, el reacomodo de la clase política local, el fantasma de la abstención electoral, y el deseo de cambio y transición que resurge este verano de 2010 en Oaxaca.
La encrucijada oaxaqueña es compleja y caótica. Dos proyectos políticos se enfrentan como en ningún otro momento de la historia: el continuismo de “lo institucional autoritario” o la alternancia de los partidos de oposición. El ensayo de 2012, dicen algunos de estas elecciones. Otros arguyen que es el cierre del periodo de revuelta ciudadana de 2006. Sea una u otra cosa, las preguntas que flotan en el ambiente son las siguientes: ¿Es posible la alternancia política que abra paso a un proceso de transición democrática en Oaxaca? ¿Existen las condiciones para que este proceso político sea pacífico?
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