CAMPAÑA DE CONSUMO RESPONSABLE
Objetivo de la campaña: Sensibilizar a un segmento de la población rural de Oaxaca sobre la importancia de impulsar prácticas de consumo consciente y responsable que favorezca la economía local.
Objetivos centrales de campaña:
Elaborar materiales de difusión para promover la campaña de consumo responsable
Promover el análisis y la reflexión del acto de consumir en la ciudadanía
Difundir materiales que inviten a una práctica de consumo consciente y responsable.
Criterios de la campaña
Diseñar materiales que sean accesibles a las comunidades campesinas e indígenas
Verificar que los contenidos de la campaña orienten ó inviten al análisis y la reflexión de la práctica del consumo.
Que la campaña retome el contexto cultural de la población
Que tenga efectos de multiplicación y reproducción entre las comunidades.
Que la campaña tenga un efecto masivo
Que la campaña integre la cosmovisión indígena
Que queremos lograr
Mejorar la calidad de vida
Modificar prácticas de consumo.
Impulsar prácticas de autoconsumo.
Consumir lo nuestro para tener una economía propia.
Impulsar el consumo de energías renovables (artefactos, recursos y materiales ecológicos)
Ideas fuerza de la campaña:
El consumo responsable es una acción de análisis y decisión
Abriendo caminos hacia un consumo conciente y responsable
Consumir una acción de corresponsabilidad
La guelaguetza del consumo oaxaqueño
Consumamos lo que producimos, generemos una economía local, valoremos, recordemos lo que es nuestro, transformemos nuestras realidades
Todos nosotros somos responsables de cuidar nuestra casa mayor, el mundo.
Si queremos nuestra casa grande, consumamos responsablemente.
Dirigido a: Comunidades campesinas e indígenas
Alcances de la campaña: Estatal, prioritariamente en 8 Municipios y 14 comunidades ubicadas en la Región Costa y Valles Centrales.
Productos de la campaña: 500 Carteles, 500 Folletos, 1000 Calcomanías, 1 Ploter (2 x 1.50), 500 Playeras y una presentación en multimedia.
Organización promotora: EDUCA y RECGUESA
Justificación
Las manifestaciones de la crisis social y medioambiental en todo el planeta son cada vez más visibles: todos los días encontramos ejemplos a nuestro alrededor o en los medios de comunicación del injusto reparto de la riqueza y el consiguiente aumento de la pobreza o de los efectos que el actual desarrollo insostenible tiene para la naturaleza. Serían innumerables los ejemplos, desde los fenómenos migratorios, hasta la deforestación o desertización, pasando por la explotación laboral (sobre todo de mujeres y niños) o el efecto invernadero.
Lo que falta es desarrollar una conciencia crítica y verdaderamente solidaria acompañada de comportamientos más colectivos y políticos: cuando hacemos la compra no tenemos que dudar que somos poderosos y que las empresas están en una situación de profunda dependencia de nuestros comportamientos como consumidor
La producción destinada única y exclusivamente hacia la exportación, está causando graves consecuencias para los pueblos. Entre otras, la pérdida de autosuficiencia alimentaría, el saqueo permanente de los recursos naturales y la imposición de hábitos de consumo irracionales ajenos a su tradición cultural.
Los intereses de las multinacionales que controlan gran parte de la producción y del comercio internacional, no es generalizar el consumo y el bienestar a toda la humanidad, sino reforzar los niveles de consumo entre los que tienen un nivel económico suficiente para gastar.
Nos imponen hábitos de consumo ejem. Coca cola, sopas maruchan, sabritas, refrescos, enlatados, pañales, etc.
Por otro lado existe un sector de la población que esta haciendo esfuerzos para producir productos de calidad, tomando en cuenta el respeto a nuestro entorno y aprovechando los productos naturales de manera responsable.
El comercio justo humaniza el comercio al reducir al máximo posible la cadena producción/consumo, para que los consumidores tomen conciencia de la cultura, identidad y condiciones de vida de los productores y para que el beneficio vaya a ellos y no a los intermediarios.
El derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir, y como y quien lo produce
SUPUESTOS:
Partimos de que somos personas que consumimos desde nuestro nacimiento
¿Que productos consumes?
¿Analizas y decides que consumes?
¿Consumes productos mexicanos o extranjeros?
¿A que economía favoreces cuando consumes?
¿Qué es importante cuando consumes la calidad o el costo?
¿Para ti que sería un acto de consumo responsable?
¿Qué es el Consumo Responsable?
Vivimos en una sociedad que favorece el consumismo, nos hemos convertido en la generación de usar y tirar. La publicidad nos bombardea con anuncios cuyo objetivo no es nuestro bienestar, sino hacernos engranajes de un sistema que reduce a las personas al papel de meros consumidores sumisos. Este modelo económico de producción y consumo tiende cada vez más a su agotamiento. Es impensable hacer frente a los problemas ecológicos y sociales que nos afectan sin detener la complicada maquinaria y estructuras que los producen: el neoliberalismo.
Como consumidores, último eslabón del sistema económico, tenemos una responsabilidad, pero también tenemos un poder, aunque si bien es cierto que mucho menor en relación a la primera. Con nuestra forma de consumir podemos influir en la marcha de la economía y del mundo de una forma directa. Un consumo consciente y responsable, orientado al fomento de actividades satisfactorias para la naturaleza y las personas es una gran contribución y un decisivo instrumento de presión frente al mercado.
El concepto de Consumo Responsable es muy amplio, como lo es la propia actividad de consumir. Podemos, sin embargo, sintetizarlo en tres bloques:
1.- Un Consumo Ético, en el que se introduzcan valores como una variante importante a la hora de consumir o de optar por un producto. Hacemos especial énfasis en la austeridad como un valor en relación con la reducción para un consumo ecológico, pero también frente al crecimiento económico desenfrenado y al consumismo como forma de alcanzar el bienestar y la felicidad.
2.- Un Consumo Ecológico, que incluye, por este orden, las famosas "erres" del movimiento ecologista: Reducir, Reutilizar y Reciclar, pero en el que también se incluyen elementos tan imprescindibles como la agricultura y ganadería ecológicas, la opción por la producción artesana, etc.
3.-Un Consumo Social o Solidario, en el que entraría también el Comercio Justo, es decir, el consumo en lo que se refiere a las relaciones sociales y condiciones laborales en las que se ha elaborado un producto o producido un servicio. Se trata de pagar lo justo por el trabajo realizado, tanto a gentes de otros países como a las más cercanas, en nuestro ámbito local; se trata de eliminar la discriminación, ya sea a causa del color de la piel o por diferente origen, o por razón de género o religión; se trata de potenciar alternativas sociales y de integración y de procurar un nuevo orden económico internacional.
¿Qué podemos hacer para un consumo responsable? (Opciones para ejercer un consumo responsable)
Reducir nuestro consumo, como opción ética y ecológica, optando por un modelo de bienestar y felicidad no basado en la posesión de bienes materiales, lo cual repercute tanto medioambiental como socialmente.
Practicar un consumo respetuoso con la naturaleza, reduciendo, reutilizando y, por último, reciclando y consumiendo productos ecológicos y artesanos.
Practicar un consumo solidario y socialmente justo, respetuoso también con las personas y las culturas, en el que por supuesto no existan la discriminación ni la explotación.
Uso razonable de los productos no renovables.
No malgastar la energía eléctrica, el agua, el gas, y en general de todos los recursos.
Uso de materiales, recursos y artefactos ecológicos (papel reciclado, uso de energía solar, heólica, etc., vehículos que usen fuentes de energía alterna y ecológica). Las energías renovables son el futuro.
Eliminación de productos que contribuyen al aumento del efecto invernadero, tales como los aerosoles que contienen CFC.
|